Diagnóstico y Síntomas Archives - SAOS México https://saosmexico.org/category/diagnostico-y-sintomas/ Información que respira confianza Fri, 02 Jan 2026 21:54:56 +0000 es hourly 1 https://wordpress.org/?v=6.9 https://i0.wp.com/saosmexico.org/wp-content/uploads/2025/07/cropped-Icon_SAOS.png?fit=32%2C32&ssl=1 Diagnóstico y Síntomas Archives - SAOS México https://saosmexico.org/category/diagnostico-y-sintomas/ 32 32 246768988 AOS y apnea central, diferencias clave y diagnóstico diferencial https://saosmexico.org/aos-y-apnea-central-diferencias-clave-y-diagnostico-diferencial/?utm_source=rss&utm_medium=rss&utm_campaign=aos-y-apnea-central-diferencias-clave-y-diagnostico-diferencial https://saosmexico.org/aos-y-apnea-central-diferencias-clave-y-diagnostico-diferencial/#respond Fri, 02 Jan 2026 21:27:05 +0000 https://saosmexico.org/?p=653 Diferencias clave entre AOS y apnea central

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La apnea del sueño es un trastorno respiratorio crónico que afecta la calidad del descanso. En adultos existen principalmente dos tipos: la apnea obstructiva del sueño (AOS) y la apnea central del sueño (ACS). Aunque comparten algunos síntomas (pausas respiratorias al dormir, somnolencia diurna), sus causas y tratamientos difieren ampliamente. A continuación, se abordan exclusivamente en población adulta las diferencias clave entre AOS y ACS, y cómo realizar el diagnóstico diferencial para clarificar confusiones frecuentes sobre estos trastornos.

Apnea obstructiva del sueño (AOS)

La apnea obstructiva del sueño es la forma más común de apnea en adultos. Se caracteriza por pausas repetitivas de la respiración debido al colapso o bloqueo parcial de la vía aérea superior durante el sueño. Esto ocurre típicamente cuando los músculos de la garganta se relajan en exceso, estrechando el paso del aire1.

Los principales factores de riesgo de AOS incluyen la obesidad, las características anatómicas que disminuyen el calibre de la vía aérea (como un cuello corto/ancho, lengua grande o amígdalas hipertrofiadas)2, y hábitos como consumir alcohol o sedantes antes de dormir o fumar2. Se estima que la AOS afecta aproximadamente al 3–17% de los adultos, siendo más común en varones de mediana edad con sobrepeso3.

Clínicamente, la AOS suele manifestarse por ronquidos fuertes y episodios de apnea observados durante la noche, seguidos de jadeos o resoplidos cuando la persona vuelve a respirar1. Estos despertares frecuentes fragmentan el sueño, provocando somnolencia diurna excesiva, fatiga matutina, irritabilidad y dificultades de concentración. Sin tratamiento, la AOS puede contribuir a problemas cardiovasculares (hipertensión, arritmias) y aumentar el riesgo de accidentes por somnolencia.

Apnea central del sueño (ACS)

La apnea central del sueño es mucho menos frecuente. En la ACS, la respiración se detiene no por obstrucción, sino porque el cerebro deja de enviar la señal para respirar durante unos segundos2. El flujo de aire cesa porque no hay esfuerzo inspiratorio, a pesar de que la vía aérea esté libre.

La ACS suele presentarse en adultos con afecciones que alteran el control respiratorio: por ejemplo, en pacientes con daño neurológico en el tronco encefálico (tras un accidente cerebrovascular) o con insuficiencia cardíaca, así como en personas que usan opioides u otros sedantes potentes4. También puede ocurrir en altitudes elevadas o, raramente, de forma idiopática (sin causa identificable). En general, representa menos del 1% de las apneas del sueño en la población adulta3.

Los síntomas de la apnea central suelen incluir despertares nocturnos recurrentes, insomnio fragmentado y somnolencia diurna4. A diferencia de la AOS, en la ACS es frecuente la ausencia de ronquidos marcados, ya que no hay un bloqueo vibratorio de la garganta5. El episodio de apnea central suele ser silencioso y el paciente puede simplemente despertarse con sensación de ahogo o respiración entrecortada. Los signos adicionales dependerán de la causa subyacente (por ejemplo, un patrón de respiración de Cheyne-Stokes en la insuficiencia cardiaca4.

Ilustración tipo collage con dos siluetas humanas. Lado izquierdo: vías respiratorias colapsadas con símbolo de “zzz” indicando apnea obstructiva. Lado derecho: cerebro con un enchufe desconectado y ausencia de obstrucción, representando apnea central.
Comparación visual entre apnea obstructiva y apnea central del sueño

Diferencias clave entre AOS y ACS

Mecanismo y esfuerzo respiratorio: En la AOS hay una obstrucción física de la vía aérea (colapso faríngeo) pero el cuerpo sigue intentando respirar durante la pausa. En la ACS no existe obstrucción anatómica, sino un fallo temporal del impulso respiratorio desde el cerebro; por ello, durante la apnea central no hay movimientos respiratorios ni esfuerzo por inhalar2.

Ronquidos y sonidos: La AOS típicamente produce ronquidos fuertes y jadeos al dormir1, mientras que la ACS rara vez ocasiona ronquidos notorios al ser una pausa “silenciosa” de la respiración5.

Frecuencia y contexto: La apnea obstructiva es mucho más común en adultos que la central3. La AOS suele afectar a personas con obesidad u otros factores de riesgo anatómicos, mientras que la ACS se presenta mayormente en individuos con enfermedades cardíacas o neurológicas subyacentes (por ejemplo, insuficiencia cardiaca o secuelas de un ictus).

Ilustración tipo collage de un hombre dormido de perfil, con su vía aérea mostrada en corte anatómico. Se observan ondas de aire obstruidas al intentar pasar por la garganta, simbolizando apnea del sueño.
Ilustración del colapso de la vía aérea en apnea obstructiva del sueño

Diagnóstico diferencial

La herramienta diagnóstica principal para distinguir AOS de ACS es la polisomnografía (estudio de sueño). En este registro nocturno se observa que, durante las apneas obstructivas, existen movimientos respiratorios (esfuerzo toracoabdominal) a pesar de la ausencia de flujo de aire, indicando que el paciente intenta respirar pero la vía está bloqueada2. En cambio, en las apneas centrales el flujo de aire se detiene sin señal de esfuerzo respiratorio, confirmando la falta de impulso desde el sistema nervioso central. Además, tras diagnosticar una ACS es fundamental buscar y tratar su causa subyacente (por ejemplo, insuficiencia cardíaca, lesión neurológica), a diferencia de la AOS primaria donde el enfoque se dirige directamente al tratamiento de la vía aérea colapsada4.

Reconocer correctamente el tipo de apnea es crucial, ya que las terapias difieren: medidas como CPAP y cambios de estilo de vida son efectivas en la AOS, mientras que la ACS puede requerir dispositivos especiales de ventilación y manejo de la enfermedad causante. Cabe mencionar que algunos pacientes presentan apnea mixta (eventos obstructivos y centrales combinados4.


Bibliografía:

  1. National Library of Medicine. (2025). Los adultos con apnea obstructiva del sueño. MedlinePlus. Recuperado de https://medlineplus.gov/spanish/ency/article/000811.html
  2. Femat Roldán, G. (s.f.). Polisomnografía: Apnea del sueño central vs. obstructiva. Neurocenter. Recuperado de https://neurocenter.mx/polisomnografia-apnea-del-sueno-central-vs-obstructiva/
  3. Ibatá Bernal, L. M., Vanegas Cadavid, D. I., & Franco Garrido, P. A. (2019). Epidemiología de la apnea del sueño en la enfermedad cardiovascular. Grupo de Trabajo de Apnea del Sueño, Sociedad Colombiana de Cardiología. Recuperado de https://scc.org.co/wp-content/uploads/2019/08/Epidemiologia-de-la-apnea-del-sue%C3%B1o-en-la-enfermedad-cardiovascular-2.pdf
  4. National Library of Medicine. (2023). Apnea central del sueño. MedlinePlus. Recuperado de https://medlineplus.gov/spanish/ency/article/003997.html
  5. Cuartero, S. (2022). Apnea central vs apnea obstructiva: Diferencias clave. Blog PromoFarma. Recuperado de https://www.promofarma.com/mag/apnea-central-vs-apnea-obstructiva-diferencias-clave-n3gga3n8n

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Reflujo gastroesofágico y AOS: Un círculo vicioso https://saosmexico.org/reflujo-gastroesofagico-y-aos-un-circulo-vicioso/?utm_source=rss&utm_medium=rss&utm_campaign=reflujo-gastroesofagico-y-aos-un-circulo-vicioso https://saosmexico.org/reflujo-gastroesofagico-y-aos-un-circulo-vicioso/#respond Tue, 26 Aug 2025 20:04:57 +0000 https://saosmexico.org/?p=394 La enfermedad por reflujo gastroesofágico (ERGE) y el síndrome de apnea obstructiva del sueño (AOS) son dos condiciones comunes en adultos que con […]

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La enfermedad por reflujo gastroesofágico (ERGE) y el síndrome de apnea obstructiva del sueño (AOS) son dos condiciones comunes en adultos que con frecuencia coexisten. Diversos estudios han identificado una relación entre ambas: la AOS se ha vinculado con mayor incidencia de ERGE, y a su vez el reflujo parece aumentar el riesgo de padecer AOS1. En otras palabras, existe un potencial círculo vicioso en el que cada trastorno agrava al otro. Esta interacción bidireccional puede traducirse en despertares frecuentes durante la noche, mala calidad del sueño y somnolencia diurna marcada en quienes sufren ambas afecciones. Es importante destacar que el presente artículo se enfoca en población adulta; no se ha revisado información sobre infantes, quienes podrían presentar mecanismos y enfoques de manejo diferentes.

Reflujo gastroesofágico en adultos

El ERGE se debe al ascenso del contenido ácido del estómago hacia el esófago, lo cual causa síntomas típicos como acidez (pirosis) y regurgitación ácida. Si este reflujo es frecuente o intenso, puede lesionar la mucosa del esófago e incluso provocar complicaciones (esofagitis, úlceras o estrecheces). La prevalencia de ERGE ha aumentado en las últimas décadas; se estima que alrededor del 20% de la población sufre síntomas de reflujo semanalmente. En México, estudios epidemiológicos han reportado prevalencias elevadas (en algunos segmentos entre 19% y 40%). Además de los síntomas digestivos, el reflujo ácido puede ocasionar manifestaciones extraesofágicas: por ejemplo, tos crónica, irritación de garganta (faringitis) o disfonía, debido a microaspiraciones de ácido hacia la vía aérea superior y a reflejos nerviosos que desencadenan broncoespasmo4. En general, el ERGE impacta negativamente la calidad de vida por la molestia de sus síntomas y sus posibles complicaciones.

Apnea obstructiva del sueño en adultos

La AOS es un trastorno del sueño caracterizado por episodios repetidos de obstrucción de la vía aérea superior durante el dormir, lo que provoca pausas en la respiración (apneas) o reducciones del flujo de aire (hipopneas). Estas pausas suelen ir acompañadas de ronquidos intensos, descensos en los niveles de oxígeno en sangre y despertares breves (generalmente inconscientes) que fragmentan el sueño. Los pacientes con AOS típicamente experimentan somnolencia diurna, fatiga, cefaleas matutinas e incluso dificultades cognitivas debido al sueño no reparador. La AOS es más común en personas con sobrepeso u obesidad, cuello grueso o anomalías anatómicas de la vía aérea. Epidemiológicamente, se calcula que aproximadamente uno de cada cuatro adultos mexicanos presenta alto riesgo de AOS (según tamizajes con cuestionarios), y dicho riesgo aumenta con la edad y el índice de masa corporal3. Sin tratamiento, la apnea del sueño se asocia a consecuencias cardiovasculares (hipertensión, arritmias) y metabólicas, además de un impacto significativo en la productividad y bienestar del individuo.

Un círculo vicioso: ¿cómo se vinculan el reflujo y la apnea del sueño?

La relación entre ERGE y AOS es compleja y bidireccional. Se ha observado que ambas condiciones coocurren más frecuentemente de lo esperado por azar, incluso compartiendo factores de riesgo como la obesidad. Un estudio genético reciente sugiere una asociación causal en ambas direcciones: la AOS incrementa la probabilidad de desarrollar ERGE (se estima alrededor de 1.2 veces más riesgo), y viceversa, el reflujo crónico aumenta ~1.4 veces la probabilidad de AOS1. En términos prácticos, el reflujo nocturno puede empeorar la apnea del sueño, mientras que los eventos de apnea pueden facilitar el reflujo. A continuación, se detallan los mecanismos fisiopatológicos que vinculan a ambas enfermedades:

  • Cómo el reflujo gastroesofágico agrava la apnea del sueño: Al acostarse, el contenido ácido del estómago refluye más fácilmente hacia el esófago e incluso hasta la garganta. Este ácido irrita e inflama la mucosa faríngea y laringea, causando edema en los tejidos blandos de la vía aérea. La inflamación y la producción refleja de moco estrechan aún más las vías respiratorias. Asimismo, el ácido puede provocar microaspiraciones y reflejos de tos que fragmentan el sueño. En algunos casos, el reflujo estimula reflejos vagales (vago-vagales) que inducen espasmo laríngeo o broncoespasmo, contribuyendo a interrupciones transitorias de la respiración4. En suma, un episodio de reflujo ácido nocturno puede desencadenar un despertar o incluso un evento de apnea/reflejo que perturba la continuidad del sueño.
  • Cómo la apnea del sueño agrava el reflujo gastroesofágico: Durante los eventos apneicos, el individuo realiza esfuerzos inspiratorios contra la vía aérea bloqueada. Esto genera una fuerte presión negativa intratorácica (efecto de succión) que puede arrastrar el contenido gástrico hacia el esófago si el esfínter esofágico inferior (EEI) está débil o relajado. Adicionalmente, las vibraciones y la relajación repetitiva de la garganta asociadas a los ronquidos/apneas crean un efecto de vacío en las vías respiratorias, lo cual literalmente empuja el ácido del estómago hacia arriba a través de un EEI incompetente5. Cada apnea termina con un microdespertar y activación del sistema nervioso simpático; estos cambios pueden favorecer las relajaciones transitorias del EEI (eventos en que se abre espontáneamente la válvula esofágica) y, por ende, más episodios de reflujo. El resultado neto es un aumento del reflujo nocturno en pacientes con AOS.

La evidencia clínica apoya esta conexión: por ejemplo, se ha reportado que alrededor del 12% de los pacientes con ERGE tiene también diagnóstico de apnea obstructiva (una prevalencia aproximadamente tres veces mayor que la observada en la población general)1. De forma recíproca, el reflujo nocturno es significativamente más común en individuos con AOS que en personas sin trastorno del sueño1. Aunque algunos estudios sugieren que esta asociación podría explicarse solo por la obesidad compartida, la mayoría de la evidencia apunta a una interacción directa entre ambas enfermedades. En cualquier caso, cuando ERGE y AOS coexisten, tienden a perpetuarse mutuamente, empeorando los síntomas y reduciendo la calidad de vida de los pacientes.

SAOS México - Reflujo gastriesifágico y AOS

Estrategias para el manejo integrado

Dada la estrecha interrelación entre el reflujo gastroesofágico y la apnea del sueño, un abordaje terapéutico integral es fundamental. Es decir, se deben tratar ambas condiciones simultáneamente para romper el círculo vicioso y lograr mejores resultados clínicos. A continuación, se describen las principales estrategias de manejo enfocadas en adultos:

Medidas no farmacológicas (cambios en el estilo de vida)

Las modificaciones de hábitos y estilo de vida tienen un impacto significativo tanto en la ERGE como en la AOS, y suelen ser el primer paso del tratamiento:

  • Pérdida de peso: Bajar de peso es probablemente la intervención más efectiva, ya que la obesidad contribuye a ambas condiciones. La reducción del exceso de peso disminuye la presión intraabdominal (reduciendo el reflujo) y a la vez reduce la grasa en cuello y abdomen (facilitando una mejor ventilación y menos colapso de la vía aérea). Estudios muestran que una pérdida moderada de peso puede disminuir notablemente la frecuencia de acidez y el índice de apnea-hipopnea.
  • Posición al dormir: Se recomienda evitar dormir completamente horizontal o boca arriba si es posible. Elevar la cabecera de la cama unos 15-20 cm (por ejemplo, con bloques debajo de las patas de la cama) ayuda a que la gravedad mantenga el ácido en el estómago, reduciendo el reflujo nocturno. Asimismo, dormir de lado (preferentemente sobre el lado izquierdo) puede minimizar el reflujo y, en algunos pacientes con AOS posicional, reduce la intensidad de los ronquidos y apneas en comparación con dormir boca arriba.
  • Horarios y tipo de comidas: Para prevenir el reflujo nocturno, es importante no acostarse inmediatamente después de comer. Se aconseja cenar al menos 2-3 horas antes de ir a dormir y evitar cenas copiosas. Además, conviene identificar y evitar los alimentos o bebidas que desencadenan acidez; entre los más comunes están el alcohol, la cafeína, el chocolate, los alimentos muy grasosos, muy condimentados o picantes, y las comidas muy voluminosas. Por el contrario, hacer comidas más pequeñas y masticar lentamente puede ayudar a aliviar síntomas de ERGE.
  • Evitar tabaco y alcohol: El tabaco y el consumo de alcohol empeoran ambas afecciones. Fumar debilita el EEI y estimula la producción de ácido, exacerbando el reflujo; también irrita las vías aéreas y disminuye la calidad del sueño. El alcohol, por su parte, relaja el músculo del EEI facilitando el reflujo, y deprime el tono muscular faríngeo, aumentando la probabilidad de ronquidos y apneas. Por salud general y para mejorar estos trastornos, se recomienda suspender el tabaquismo y moderar o evitar el alcohol, especialmente en horas de la noche.
  • Otras medidas: Evitar sedantes o pastillas para dormir sin indicación médica (pues pueden relajar los músculos la garganta e incrementar la AOS), usar ropa cómoda (las prendas muy apretadas aumentan la presión abdominal y el reflujo), y mantener una rutina regular de sueño. La elevación de la almohada por sí sola no suele ser suficiente (de hecho, múltiples almohadas podrían flexionar el cuello de forma contraproducente; es preferible elevar toda la cabecera de la cama como se mencionó). Algunos pacientes con ERGE sienten alivio durmiendo en una silla reclinable o con una cuña especial bajo el colchón. En cualquier caso, los hábitos saludables constituyen la base del manejo.
SAOS México - Tratamientos médicos y iso de dispositivos

Tratamientos médicos y uso de dispositivos

Cuando las medidas generales no bastan o los casos son moderados a severos, es necesario implementar tratamientos específicos para cada condición, idealmente de forma coordinada:

  • Terapia farmacológica para ERGE: Los inhibidores de la bomba de protones (IBP) – como omeprazol, pantoprazol, esomeprazol, etc. – son el pilar del tratamiento farmacológico del reflujo. De acuerdo con las guías mexicanas, los IBP son los medicamentos de primera elección para ERGE en todas sus formas, ya que proporcionan un alivio sintomático más completo y una mayor cicatrización de la mucosa en comparación con antiácidos o bloqueadores H2. Por lo general se administran antes de las comidas (por ejemplo, 30 minutos antes del desayuno) y su uso diario puede controlar eficazmente la acidez y sanar lesiones esofágicas. En casos leves, medicamentos como antiácidos (ej. hidróxido de aluminio/magnesio) o bloqueadores H2 (ranitidina, famotidina) pueden utilizarse al alivio de síntomas ocasionales, pero si el reflujo es frecuente (más de dos veces por semana) suelen requerirse IBP. Si existen complicaciones (esofagitis grave, estenosis) o síntomas atípicos, puede valorarse tratamiento prolongado e incluso opciones quirúrgicas antirreflujo (funduplicatura) en casos seleccionados. Nota: Según investigaciones realizadas en México, hasta el momento no hay evidencia contundente de que tratar la ERGE elimine la apnea del sueño; sin embargo, controlar el reflujo sí puede disminuir los microdespertares nocturnos y mejorar la calidad de sueño y vida en pacientes con AOS que sufren reflujo**. La terapia antirreflujo se considera entonces un complemento valioso en el manejo integral.
  • Tratamiento de la AOS (dispositivos y otros): El manejo de la apnea del sueño en adultos se centra en mantener la vía aérea abierta durante el dormir. La herramienta más efectiva para AOS moderada-grave es el uso de CPAP (siglas en inglés de Continuous Positive Airway Pressure), un dispositivo que aplica presión positiva continua a través de una mascarilla nasal o nasobucal mientras el paciente duerme. El CPAP actúa como un “splint neumático”, previniendo el colapso de la faringe e eliminando prácticamente las apneas e hipopneas cuando se usa adecuadamente. Un beneficio añadido es que el tratamiento con CPAP no solo mejora la saturación de oxígeno y el descanso, sino que también reduce los episodios de reflujo gastroesofágico nocturno en pacientes con AOS. Estudios han demostrado que al utilizar CPAP regularmente, disminuye significativamente la frecuencia de acidez nocturna en comparación con no usarlo21. Esto se atribuye a que la presión positiva evita las fuertes presiones negativas intratorácicas y quizá eleva ligeramente la presión intraesofágica o el tono del EEI, dificultando el reflujo. Adicionalmente, en pacientes con AOS leve o que no toleran CPAP, existen dispositivos orales (férulas de avance mandibular) que mantienen la mandíbula adelantada para ampliar el espacio aéreo faríngeo; su eficacia es variable pero pueden ayudar en ciertos casos, con el beneficio indirecto de que al mejorar la apnea también podría disminuir el reflujo asociado. No existe un tratamiento farmacológico específico aprobado para curar la apnea obstructiva (más allá de medicamentos que a veces se usan para la somnolencia diurna residual, como modafinilo, o abordajes experimentales); por ello, las intervenciones mecánicas y de estilo de vida son la clave. En casos seleccionados, se puede considerar cirugía de la vía aérea (p. ej., uvulopalatofaringoplastía) o dispositivos de estimulación del nervio hipogloso, pero suelen reservarse para pacientes que no logran adherirse al CPAP u otras medidas.

Conclusiones

La coexistencia de reflujo gastroesofágico y apnea obstructiva del sueño en un mismo paciente representa un desafío clínico que requiere un enfoque integral. Estas condiciones forman con frecuencia un círculo vicioso: el reflujo nocturno fragmenta el sueño y puede predisponer a apneas, mientras que las apneas favorecen a su vez el reflujo ácido. Por fortuna, al abordar conjuntamente ambas afecciones – combinando modificaciones de estilo de vida, tratamiento anti-reflujo y terapia para la apnea – es posible romper esta interacción perjudicial. La pérdida de peso, medidas posturales y dietéticas, así como el uso de CPAP y fármacos adecuados (p. ej. IBP para ERGE), constituyen un plan de manejo integrado que suele traducirse en una significativa mejoría de los síntomas nocturnos y diurnos. Es recomendable que los médicos evalúen la presencia de AOS en pacientes con ERGE refractaria (especialmente si hay obesidad o ronquidos importantes) y, viceversa, que indaguen síntomas de reflujo en quienes tienen apnea del sueño. Un diagnóstico y tratamiento oportunos de ambas condiciones no solo elevan la calidad de vida del paciente, sino que podrían prevenir complicaciones a largo plazo.

Nota: Reiteramos que las recomendaciones aquí vertidas aplican a pacientes adultos. En población infantil, la relación entre reflujo y apnea del sueño puede tener características y abordajes distintos, los cuales no se han abarcado en este artículo.


Bibliografía:

  1. Zhu, Q., Hua, L., Chen, L., Mu, T., Dong, D., Xu, J., & Shen, C. (2023). Causal association between obstructive sleep apnea and gastroesophageal reflux disease: a bidirectional two-sample Mendelian randomization study. Frontiers in Genetics, 14. Recuperado de: https://www.frontiersin.org/articles/10.3389/fgene.2023.1111144/full
  2. Wang, L., Han, H., Wang, G., Liu, H., Sun, Z., Li, B., et al. (2020). Relationship between reflux diseases and obstructive sleep apnea together with continuous positive airway pressure treatment efficiency analysis. Sleep Medicine, 75, 151-155. Recuperado de: https://doi.org/10.1016/j.sleep.2020.07.024
  3. Guerrero-Zúñiga, S., Gaona-Pineda, E. B., Cuevas-Nasu, L., Torre-Bouscoulet, L., Reyes-Zúñiga, M., Shamah-Levy, T., & Pérez-Padilla, R. (2018). Prevalencia de síntomas de sueño y riesgo de apnea obstructiva del sueño en México. Salud Pública de México, 60(3), 347–355. Recuperado de: https://doi.org/10.21149/9280
  4. Huerta-Iga, F., Bielsa-Fernández, M. V., Remes-Troche, J. M., Valdovinos-Díaz, M. A., & Tamayo-de la Cuesta, J. L. (2016). Diagnóstico y tratamiento de la enfermedad por reflujo gastroesofágico: recomendaciones de la Asociación Mexicana de Gastroenterología. Revista de Gastroenterología de México, 81(4), 208–222. Recuperado de: https://doi.org/10.1016/j.rgmx.2016.04.003
  5. Thurrott, S. (24 de junio de 2024). Comprender la conexión entre ERGE y ronquidos. Blog de Banner Health. Recuperado de: https://www.bannerhealth.com/es/healthcareblog/teach-me/understanding-the-connection-between-gerd-and-snoring

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AOS en niños: Síntomas que no debes ignorar https://saosmexico.org/aos-en-ninos-sintomas-que-no-debes-ignorar/?utm_source=rss&utm_medium=rss&utm_campaign=aos-en-ninos-sintomas-que-no-debes-ignorar https://saosmexico.org/aos-en-ninos-sintomas-que-no-debes-ignorar/#respond Thu, 07 Aug 2025 01:14:10 +0000 https://saosmexico.org/?p=326 La apnea obstructiva del sueño (AOS) infantil es un trastorno en el que la respiración se interrumpe parcial o totalmente durante el sueño […]

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La apnea obstructiva del sueño (AOS) infantil es un trastorno en el que la respiración se interrumpe parcial o totalmente durante el sueño debido a un estrechamiento o bloqueo de las vías respiratorias superiores3. Existen dos tipos principales de apnea del sueño: la apnea obstructiva, causada por una obstrucción física (por ejemplo, amígdalas o adenoides agrandadas), y la apnea central, en la que el cerebro falla en enviar las señales adecuadas a los músculos respiratorios5. La apnea central es mucho menos común que la obstructiva, especialmente en niños5, por lo que al hablar de AOS infantil generalmente nos referimos al tipo obstructivo. Se estima que este problema afecta al 5% de la población infantil en México2, por lo que padres y pediatras deben estar alerta. Detectar y tratar oportunamente la apnea del sueño en niños es crucial, ya que las complicaciones de no hacerlo pueden afectar el crecimiento, el aprendizaje, el comportamiento e incluso la salud cardiovascular del menor3.

Síntomas de alerta en la apnea del sueño infantil

Los niños con AOS suelen presentar signos tanto nocturnos como diurnos que no se deben ignorar. Durante la noche, es común observar:

  • Ronquidos frecuentes y ruidosos: El ronquido habitual (tres o más noches por semana) es a menudo la antesala de la apnea del sueño2. A diferencia de los adultos, en quienes roncar puede ser más benigno, en los niños “roncar no es normal” y debe tomarse como una señal de alerta2.
  • Pausas respiratorias observadas: Episodios en que el niño deja de respirar por unos segundos durante el sueño (apneas). Pueden manifestarse como jadeos, resoplidos o ahogos súbitos cuando la respiración se reanuda3. Estos episodios fragmentan el sueño del niño con microdespertares constantes2.
  • Respiración bucal y sueño inquieto: Muchos niños con AOS duermen con la boca abierta o presentan una respiración ruidosa. Su sueño puede ser agitado, con movimientos frecuentes y despertares frecuentes durante la noche1. También pueden presentarse sudoración nocturna debido al esfuerzo por respirar3.
  • Enuresis (mojar la cama): Un niño que previamente había logrado el control de esfínteres puede volver a mojar la cama por las noches. La AOS se ha vinculado con enuresis secundaria en edad escolar12, posiblemente por los cambios en los patrones de sueño y la oxigenación.

Durante el día, los efectos de la apnea nocturna se manifiestan en el comportamiento y desempeño del niño. Algunos síntomas diurnos importantes son:

  • Problemas de atención e hiperactividad: A diferencia de los adultos con apnea (que suelen sentir somnolencia diurna), los niños a menudo reaccionan con trastornos de la conducta. Pueden mostrarse hiperactivos, impulsivos, irritables o con déficit de atención, lo cual frecuentemente lleva a un diagnóstico erróneo de TDAH en lugar de identificar la causa subyacente del sueño deficiente33.
  • Bajo rendimiento escolar: La fragmentación del sueño repercute en las funciones cognitivas. Es común que estos niños tengan dificultades de aprendizaje y un mal desempeño escolar en comparación con sus compañeros3. Estudios y especialistas han señalado que la apnea del sueño puede deteriorar significativamente la memoria, la concentración y el rendimiento académico del menor22.
  • Somnolencia o fatiga diurna: Aunque algunos niños se hiperactivan, otros pueden lucir crónicamente cansados. Pueden tener dificultad para despertarse por las mañanas, dolores de cabeza matutinos y hasta llegar a dormirse en clases o trayectos cortos en coche/autobús debido al sueño no reparador3.
  • Problemas en el crecimiento y desarrollo: Un sueño de mala calidad puede impactar la liberación de la hormona del crecimiento. En casos no tratados, se ha observado que la AOS severa podría afectar la curva de crecimiento (niños que no ganan peso o estatura adecuadamente)3, además de asociarse con problemas metabólicos (riesgo de hipertensión, resistencia a la insulina, etc.).

Todos estos síntomas de alerta, tanto nocturnos como diurnos, suelen pasar desapercibidos o atribuirse a otras causas (por ejemplo, se piensa que el niño “es inquieto” o que moja la cama por factores psicológicos). Es importante que padres, maestros y médicos vinculen estos signos con un posible trastorno del sueño. Cualquier niño que ronque habitualmente (tres noches por semana o más, durante varias semanas) debe ser evaluado para descartar apnea del sueño2.

Causas y factores de riesgo de la AOS infantil

En la apnea obstructiva del sueño, la obstrucción de la vía aérea superior durante el sueño suele deberse a factores anatómicos o funcionales. En los niños, la causa más común es la hipertrofia (agrandamiento) de las amígdalas y/o las adenoides, tejidos linfáticos situados en la garganta y detrás de la nariz. Estas estructuras agrandadas pueden bloquear parcialmente el paso de aire cuando el niño está dormido. De hecho, tener amígdalas y adenoides grandes es el principal factor de riesgo para AOS infantil33.

Otros factores de riesgo importantes incluyen:

  • Obesidad o sobrepeso: El exceso de tejido adiposo alrededor del cuello puede estrechar la vía aérea. Aunque la obesidad es una causa predominante de apnea en adultos, también influye en adolescentes y niños mayores – especialmente en combinación con amígdalas grandes3.
  • Alteraciones craniofaciales: Malformaciones o diferencias en la estructura ósea pueden contribuir a la obstrucción. Por ejemplo, una mandíbula inferior pequeña o retraída (retrognatia), un paladar estrecho, o ciertas anomalías congénitas de cara y cráneo (como las asociadas a síndromes genéticos tipo Down o Pierre-Robin) elevan el riesgo de apnea23. Igualmente, una lengua grande que obstruye la garganta al dormir puede ser factor contribuyente2.
  • Enfermedades neuromusculares o síndromes genéticos: Condiciones como la parálisis cerebral, el síndrome de Down, el síndrome de Prader-Willi u otros trastornos neuromusculares pueden predisponer a la apnea obstructiva debido a tono muscular reducido o estructuras anatómicas particulares3.
  • Antecedentes familiares y otros: Tener familiares con apnea del sueño incrementa la probabilidad, al igual que haber nacido prematuro o con bajo peso (lo que puede relacionarse con inmadurez en el control respiratorio). Además, factores como alergias crónicas o desviación del tabique nasal que provoquen respiración crónica por la boca también pueden empeorar la situación.

En contraste, la apnea central del sueño, mucho más rara en niños, suele estar relacionada a problemas del sistema nervioso central o cardio-respiratorios. Por ejemplo, puede aparecer en bebés prematuros por inmadurez del centro respiratorio, o en niños con afecciones neurológicas, cardiacas o metabólicas. En la apnea central no hay una obstrucción física, sino una pausa en el esfuerzo respiratorio por falta de señal del cerebro5. Cuando esta forma de apnea ocurre, es importante buscar la causa subyacente (por ejemplo, epilepsia, malformaciones del tallo cerebral, falla cardíaca, efectos de medicamentos, etc.) y tratar esa condición sistémica específica5.

Importancia del diagnóstico temprano

Educar a padres y pediatras sobre la AOS infantil tiene como objetivo lograr un diagnóstico temprano. Muchas manifestaciones de la apnea del sueño pueden ser sutiles o confundirse con otros trastornos pediátricos (como déficit de atención, insomnio inicial del niño, problemas conductuales o enuresis). Si no se diagnostica a tiempo, la AOS puede derivar en complicaciones a corto y largo plazo. Entre ellas se incluyen: problemas de rendimiento escolar y conducta (derivados de la falta de sueño de calidad), alteraciones cardiovasculares y metabólicas (hipertensión temprana, resistencia a la insulina, hiperactividad simpática), un sistema inmunitario debilitado, y trastornos emocionales (estado de ánimo irritable, depresión infantil en casos prolongados)23. En casos severos y prolongados, la AOS no tratada podría incluso impactar el desarrollo ponderoestatural del niño o contribuir a complicaciones cardiovasculares graves en la adultez3.

Diversos estudios han demostrado que tratar el problema a edad temprana mejora significativamente la calidad de vida y el pronóstico. Por ejemplo, hay evidencia de que niños con AOS que reciben tratamiento muestran mejoras en su desempeño cognitivo y conductual, e incluso recuperan terreno en su crecimiento físico tras dormir adecuadamente. Un diagnóstico precoz permite implementar intervenciones que en más del 80% de los casos pueden resolver la apnea o disminuir sus efectos1.

¿Cómo se diagnostica la apnea del sueño en niños?

El diagnóstico de la apnea del sueño infantil comienza con la evaluación clínica. El pediatra (o especialista en medicina del sueño) revisará los antecedentes del niño y sus síntomas, y realizará una exploración física poniendo atención en oídos, nariz, garganta y cuello4. Es fundamental que los padres proporcionen información sobre hábitos de sueño del menor: si ronca y con qué frecuencia, si han notado pausas respiratorias, cómo es su conducta diurna, etc. En casa, los padres pueden grabar audio o video del niño durmiendo para mostrarlo al médico, ya que los ronquidos y apneas captadas en video son muy ilustrativas.

La polisomnografía nocturna (estudio de sueño) es la prueba diagnóstica estándar para confirmar la apnea obstructiva del sueño4. Este estudio se realiza idealmente en un laboratorio o clínica del sueño durante una noche: se colocan al niño sensores indoloros que monitorean su actividad cerebral, respiración, nivel de oxígeno en sangre, ritmo cardíaco, ronquidos y movimientos mientras duerme4. Un especialista analiza estos datos para determinar el Índice de Apnea-Hipopnea (IAH) y la presencia de episodios de apnea. Un IAH elevado (por encima de 1 evento por hora en niños, o ≥5/h en casos moderados a severos) confirma el diagnóstico de AOS1. En niños más grandes o en casos seleccionados, se pueden usar estudios simplificados o domiciliar la polisomnografía, pero la prueba en laboratorio es la más precisa1.

No todos los casos requieren estudios complejos de inmediato. Si la sospecha clínica es alta (por ejemplo, un niño con ronquidos constantes, pausas observadas y amígdalas visiblemente grandes), el especialista puede optar por tratar directamente (procedimiento terapéutico) o realizar inicialmente una oximetría nocturna. Sin embargo, ante dudas diagnósticas, síntomas severos o factores de riesgo adicionales, la polisomnografía es muy recomendable para cuantificar la gravedad del trastorno antes de decidir el tratamiento1.

Es importante mencionar que, en casos de apnea central sospechada, puede requerirse una evaluación más amplia con neurólogo o cardiólogo pediatra, así como estudios específicos (por ejemplo, un estudio del sueño con capnografía, EEG, etc.) para distinguirla de la apnea obstructiva y guiar el manejo apropiado.

Tratamientos recomendados para la AOS infantil

El manejo de la apnea obstructiva del sueño en niños debe ser individualizado según la causa y la severidad, pero las guías clínicas (incluida la desarrollada por el INER en México) coinciden en líneas generales de tratamiento. A continuación, se resumen los tratamientos más recomendados:

  • Cirugía de amígdalas y adenoides (adenoamigdalectomía): Es el tratamiento de primera línea para la mayoría de los niños con AOS, especialmente cuando presentan amígdalas y/o adenoides hipertróficas4. Este procedimiento realizado por un otorrinolaringólogo consiste en remover las amígdalas palatinas y las adenoides, logrando despejar la vía aérea obstructiva. La adenoamigdalectomía suele lograr la resolución o gran mejoría de los síntomas en la mayoría de los casos (más del 80% según estudios)1. Es un procedimiento común y con bajo riesgo, aunque requiere anestesia general; tras la cirugía, es recomendable realizar un seguimiento (incluida, a veces, una polisomnografía de control) para confirmar que la apnea se haya resuelto completamente1.
  • Terapia médica para casos leves o específicos: Cuando la AOS es leve o la cirugía está contraindicada (por ejemplo, en niños con problemas de coagulación, o cuando el tamaño de amígdalas no es el factor predominante), se pueden usar tratamientos farmacológicos. Los corticosteroides intranasales (como fluticasona o budesonida en spray) ayudan a desinflamar la vía aérea nasal y reducir síntomas en niños con amígdalas/adenoides moderadamente agrandadas o con rinitis alérgica concomitante1. Asimismo, el montelukast (un anti-leucotrieno) es útil en niños con alergias para disminuir la inflamación de las vías respiratorias, solo o en combinación con el esteroide nasal4. Según la Academia Americana de Pediatría, estos medicamentos pueden beneficiar a niños con AOS leve, aunque no sustituyen la cirugía en casos moderados-graves11. En niños con sobrepeso, un período de “espera vigilada” con control de peso (dieta y ejercicio) puede ser indicado, dado que la pérdida de peso mejora la apnea; sin embargo, esta estrategia debe acompañarse de otro tratamiento mientras se logra la reducción de peso necesaria1.
  • Presión positiva continua en la vía aérea (CPAP): Consiste en el uso de una mascarilla nasal o nasobucal conectada a un dispositivo que sopla aire a presión constante, manteniendo las vías aéreas abiertas durante el sueño. El CPAP es muy eficaz para evitar las obstrucciones y aliviar los síntomas. En pediatría, el CPAP se indica principalmente cuando la cirugía no resolvió completamente la apnea (AOS residual) o cuando no es posible realizar la cirugía1. Diversas fuentes (incluyendo el INER y la AAP) coinciden en que el CPAP es la segunda línea de tratamiento en niños cuyos síntomas persisten post-adenoamigdalectomía1. Es importante un buen ajuste de la mascarilla y revisiones periódicas, ya que los niños crecen y los parámetros del CPAP deben adaptarse con el tiempo4. Aunque usar CPAP puede ser incómodo al inicio, muchos niños y padres reportan una mejoría inmediata en la calidad del sueño y la atención diurna cuando se utiliza consistentemente.
  • Dispositivos orales y terapias adyuvantes: En algunos casos seleccionados, la intervención de un odontopediatra o ortodoncista especializado en medicina del sueño puede ser beneficiosa2. Existen aparatos orales (férulas, expansores palatinos) que ayudan a ensanchar el paladar y los conductos nasales, o a adelantar la mandíbula y la lengua ligeramente para ampliar el espacio faríngeo44. Estos dispositivos pueden ser útiles en niños mayores con anatomía craneofacial particular (por ejemplo, paladar muy alto y angosto o retrognatia) y en casos de AOS leve a moderada. Sin embargo, solo algunos niños obtienen beneficios con estos dispositivos4, por lo que su indicación debe individualizarse. Otras terapias como la fisioterapia miofuncional (ejercicios orofaciales para fortalecer músculos de vía aérea), la higiene del sueño y el control de alérgenos (evitar exposición a humo de tabaco, polvo, etc.) son medidas de apoyo que contribuyen a mejores resultados4.
  • Tratamiento de la apnea central: Si bien la mayoría de los niños con apnea del sueño tienen el tipo obstructivo, en los raros casos de apnea central el tratamiento difiere. Lo primordial es abordar la causa subyacente: por ejemplo, optimizar el tratamiento de la condición neurológica o cardiaca asociada. Adicionalmente, pueden emplearse medidas de soporte como oxígeno suplementario nocturno o dispositivos de asistencia ventilatoria especiales (ej. ventilación no invasiva adaptada al paciente) para garantizar la oxigenación adecuada55. En algunos casos de apnea central primaria (idiopática) en niños, se utiliza medicación estimulante respiratoria bajo supervisión, pero estos casos son excepcionales y manejados por subespecialistas.

En conclusión, la apnea obstructiva del sueño en niños es un trastorno tratable. Una vez identificado, el pronóstico suele ser muy bueno: los niños a los que se les realiza adenoamigdalectomía u otras intervenciones adecuadas suelen mostrar rápidamente mejoras en su sueño y comportamiento. Los padres reportan que sus hijos comienzan a dormir tranquilos, dejan de roncar, están más atentos y de mejor humor durante el día, e incluso presentan un mejor apetito y crecimiento tras el tratamiento. La clave está en no ignorar los síntomas iniciales – esos ronquidos nocturnos, esos problemas de atención en el aula – ya que reconocer la AOS a tiempo puede marcar una gran diferencia en la salud y desarrollo del niño.


Bibliografía:

1 Instituto Nacional de Enfermedades Respiratorias (INER). (2021). Diagnóstico y tratamiento del Síndrome de Apnea Obstructiva del Sueño en población pediátrica y adulta en el primer y segundo nivel de atención (Guía de Práctica Clínica). Secretaría de Salud – CENETEC. Recuperado de http://www.cenetec-difusion.com/CMGPC/GPC-SS-572-21/ER.pdf

2 Agencia EFE. (2023, 16 de marzo). Apnea del sueño provoca hiperactividad y bajo rendimiento escolar en niños. Swissinfo. Recuperado de https://www.swissinfo.ch/spa/apnea-del-sue%C3%B1o-provoca-hiperactividad-y-bajo-rendimiento-escolar-en-ni%C3%B1os/48367530

3 Mayo Clinic. (2025, 2 de abril). Apnea obstructiva del sueño en los niños – Síntomas y causas. Recuperado de https://www.mayoclinic.org/es/diseases-conditions/pediatric-sleep-apnea/symptoms-causes/syc-20376196

4 Mayo Clinic. (2025, 2 de abril). Apnea obstructiva del sueño en los niños – Diagnóstico y tratamiento. Recuperado de https://www.mayoclinic.org/es/diseases-conditions/pediatric-sleep-apnea/diagnosis-treatment/drc-203761995Mayo Clinic. (2023, 14 de noviembre). Apnea central del sueño – Síntomas y causas. Recuperado de https://www.mayoclinic.org/es/diseases-conditions/central-sleep-apnea/symptoms-causes/syc-20352109

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Resumen breve

La apnea obstructiva del sueño (AOS) es un trastorno común donde la respiración se detiene repetidamente durante el dormir. Su diagnóstico oportuno es clave para evitar complicaciones, pero muchos pacientes sienten incertidumbre o temor hacia los estudios de sueño. En este artículo explicamos de forma clara y basada en evidencia cómo se diagnostica la AOS en adultos: desde los síntomas clínicos sugestivos que alertan del problema, la evaluación inicial con historia clínica y cuestionarios de detección (Berlín, STOP-Bang, SACS, Epworth), hasta los métodos diagnósticos instrumentales disponibles, comparando la polisomnografía convencional con estudios simplificados domiciliarios. También describimos el flujo clínico de atención y cuándo es necesario acudir a un especialista en medicina del sueño. El objetivo es informar y tranquilizar: conocer el proceso diagnóstico de la AOS ayuda a los pacientes y sus familias a perder el miedo y buscar ayuda médica a tiempo.

Síntomas clínicos sugestivos de AOS

La AOS suele manifestarse con una tríada clásica de síntomas: ronquidos fuertes, pausas respiratorias observadas durante el sueño y somnolencia diurna excesiva9. No obstante, no todos los pacientes presentan todos estos síntomas y algunos roncadores pueden no tener apnea 9. Además de la tríada clásica, existen otros signos nocturnos y diurnos frecuentes de la AOS. Entre los síntomas nocturnos se incluyen despertares con sensación de ahogo o jadeo, interrupciones frecuentes del sueño, sueño inquieto o poco reparador, episodios de insomnio, nicturia (levantarse a orinar varias veces) e incluso reflujo gastroesofágico 9. Los síntomas diurnos abarcan cansancio o fatiga persistente, cefalea matutina, irritabilidad, dificultades de concentración o memoria, disminución de la libido e incluso cambios en el estado de ánimo9. En muchos casos, la pareja o familiares notan primero el problema por los ronquidos intensos o las pausas respiratorias. De hecho, especialistas del INER destacan que los síntomas de la apnea son relativamente fáciles de identificar, siendo característicos el ronquido crónico y ruidoso junto con pausas en la respiración al dormir 10. Estos signos de alarma, sumados a factores de riesgo como la obesidad, el cuello ancho, ser hombre y mayor de 40 años10, deben motivar una evaluación médica, ya que la AOS no tratada eleva el riesgo de accidentes de tráfico o laborales y problemas cardiovasculares10.

Evaluación inicial: historia clínica y cuestionarios

Ante la sospecha de AOS, el primer paso es una evaluación clínica exhaustiva. El médico recabará la historia del paciente, incluyendo sus síntomas específicos durante la noche y el día, hábitos de sueño, antecedentes familiares de apnea y factores de riesgo (como peso, circunferencia de cuello, consumo de alcohol o sedantes, etc.). Sin embargo, la sola historia clínica –incluso realizada por un especialista en sueño– no es completamente fiable, alcanzando apenas ~64% de sensibilidad para detectar AOS3. Por ello se apoyan en herramientas de tamizaje (screening): cuestionarios y escalas validadas que ayudan a identificar a los pacientes con mayor probabilidad de padecer apnea antes de proceder a estudios definitivos3. Estos cuestionarios de cribado no diagnostican por sí solos, pero son útiles para decidir quién debe someterse a un estudio del sueño5. Es importante recalcar que un diagnóstico formal de AOS nunca debe basarse únicamente en un cuestionario, sino que requiere pruebas objetivas del sueño1.

A continuación, describimos las principales herramientas de evaluación inicial para AOS en adultos, junto con sus características y dónde encontrarlas:

  • Cuestionario de Berlín: Es un cuestionario clásico de cribado de apnea del sueño, desarrollado a fines de los 90 (Netzer et al., 1999). Consta de 10 preguntas agrupadas en tres categorías: (1) presencia de ronquidos fuertes y apneas observadas, (2) somnolencia diurna excesiva y/o fatiga (incluyendo quedarse dormido conduciendo), y (3) antecedentes de hipertensión arterial o índice de masa corporal (IMC) > 305. Si un paciente resulta positivo en al menos 2 de las 3 categorías, se considera “alto riesgo” de AOS5. El cuestionario de Berlín es sencillo, validado en múltiples idiomas (incluido español)5 y está disponible públicamente (por ejemplo, en la publicación original de Netzer 1999 5 o en guías clínicas). Su sensibilidad y especificidad reportadas varían, con algunos estudios mostrando hasta ~86% de sensibilidad y 77% de especificidad para AOS moderada-grave5. Es útil en atención primaria y en poblaciones con sospecha de AOS para decidir la necesidad de estudios adicionales.
  • STOP-Bang: Es una herramienta mnemotécnica de 8 ítems derivada del ámbito perioperatorio, muy utilizada por su facilidad. Las siglas STOP-Bang corresponden (en inglés) a: Snoring (roncar), Tiredness (cansancio diurno), Observed apneas (apneas presenciadas), Pressure (hipertensión) + BMI (IMC elevado >35), Age (edad >50 años), Neck (cuello grueso ≥40 cm) y Gender (género masculino)4. Cada ítem afirmativo suma 1 punto; así el puntaje total va de 0 a 8. Un resultado de ≥3 puntos indica alto riesgo de AOS (alta sensibilidad ~93% para AOS moderada a severa)4, aunque con menor especificidad4. Puntajes más altos (≥5-6) aumentan la probabilidad de AOS grave con mayor especificidad4. El cuestionario STOP-Bang se puede obtener libremente (sitio oficial stopbang.ca o publicaciones de Chung et al., 2008). Está traducido al español y numerosos idiomas4. Su simplicidad (preguntas de sí/no) lo hace práctico en entornos clínicos; no obstante, un resultado negativo no descarta por completo la enfermedad, especialmente en casos leves, y siempre se debe correlacionar con la clínica.
  • Escala de Somnolencia de Epworth: Evalúa la somnolencia diurna del paciente mediante 8 preguntas acerca de la probabilidad de quedarse dormido en situaciones cotidianas (por ejemplo, sentado leyendo, viendo televisión, como pasajero en un coche, etc.). Cada ítem se puntúa de 0 (nunca se dormiría) a 3 (alta probabilidad de dormirse) según la percepción del paciente, sumando un máximo de 24 puntos. Un puntaje total >10 suele indicar somnolencia diurna anormal, y >12 sugiere somnolencia excesiva significativa6. Esta escala, desarrollada por Johns (1991), está ampliamente validada y recomendada para la valoración inicial de pacientes con sospecha de AOS6, incluso en atención primaria6. Es fácil de obtener (disponible en muchas fuentes, incluyendo instituciones del sueño y publicaciones; la versión original fue publicada en Sleep en 1991). Aunque no mide directamente la apnea, un Epworth elevado refuerza la indicación de realizar estudios de sueño, ya que la somnolencia es un síntoma cardinal en casos moderados a severos de AOS. Cabe mencionar que alrededor de un 30%–40% de pacientes con AOS pueden no reportar somnolencia importante9, por lo que un Epworth bajo no excluye la enfermedad si hay otros datos sugestivos.
  • Sleep Apnea Clinical Score (SACS): Conocido en español como Escala Clínica de Apnea del Sueño, es una regla de predicción clínica que integra hallazgos antropométricos y síntomas. El SACS combina la medición del cuello (en cm) con puntuaciones asignadas a ciertos factores: agrega 4 puntos si el paciente tiene hipertensión arterial, 3 puntos si reporta ronquido habitual (casi diario) y 3 puntos si hay apneas presenciadas por la pareja casi a diario6. Este puntaje se suma al perímetro cervical (valor numérico en cm) para dar una cifra total; según ésta, se clasifica el riesgo de AOS: por ejemplo, <43 sería bajo, 43–48 moderado, >48 alto riesgo (estos rangos pueden variar levemente según la fuente)6. El SACS ha mostrado aproximadamente 90% de sensibilidad y 63% de especificidad para detectar AOS6. En esencia, refleja cómo un cuello grande, hipertensión y síntomas típicos elevan la probabilidad de apnea. Esta herramienta proviene de estudios clínicos (Flemons et al., años 1990s) y aunque es menos conocida por pacientes, se utiliza en entornos especializados. Formularios SACS están disponibles en literatura médica y algunos sitios web de salud. Al igual que otros métodos, sirve para decidir la necesidad de pruebas del sueño6, pues combina fácilmente datos clínicos objetivos con síntomas.

Nota: Existen otros instrumentos y escalas (p. ej., el cuestionario STOP simple, la escala de Mallampati modificada para evaluar vía aérea, etc.), pero los mencionados arriba son los más difundidos en la práctica diaria para identificar AOS. Un resultado de alto riesgo en cualquiera de estos cuestionarios debe conducir a una confirmación diagnóstica con pruebas especializadas5. Por el contrario, un resultado de bajo riesgo no descarta completamente la apnea, especialmente si la sospecha clínica persiste; en esos casos el médico valorará cuidadosamente los siguientes pasos.

Métodos diagnósticos instrumentales: polisomnografía vs estudios simplificados

Confirmar el diagnóstico de apnea del sueño requiere estudios objetivos durante el sueño, ya que no es posible diagnosticarla con certeza solo con síntomas o cuestionarios1. Actualmente hay dos enfoques principales:

  • La polisomnografía nocturna (PSG), considerada el estándar de oro para diagnosticar AOS 5. Es un estudio completo realizado en un laboratorio o clínica de sueño, durante una noche de sueño monitoreado. En la PSG, se conectan múltiples sensores al paciente para registrar simultáneamente la actividad cerebral (electroencefalograma), movimientos oculares, tono muscular, frecuencia cardiaca, esfuerzo respiratorio (movimientos toracoabdominales), flujo de aire nasal/bucal, nivel de oxígeno en sangre (oximetría) y movimientos de extremidades2. Todo esto permite detectar no solo apneas e hipopneas, sino también microespertares, cambios en las etapas del sueño y otros trastornos (por ejemplo, movimientos periódicos de piernas, arritmias, incluso otras condiciones de sueño). El paciente duerme en una habitación especial mientras un técnico de sueño supervisa los registros en tiempo real.
  • Los estudios de sueño simplificados (también llamados poligrafía respiratoria domiciliaria o estudios de apnea en casa). Son equipos portátiles más sencillos que el paciente puede usar en su hogar para registrar durante la noche algunos parámetros fundamentales, principalmente: respiración (flujo de aire por una cánula nasal, esfuerzos torácicos/abdominales), saturación de oxígeno y frecuencia cardiaca. Algunos dispositivos también registran la posición corporal o ronquidos. A diferencia de la PSG, estos estudios típicamente no incluyen el electroencefalograma, por lo que no identifican las etapas de sueño ni los microdespertares con precisión (infieren eventos por tiempo total de registro). Debido a que miden menos variables, se clasifican como dispositivos de tipo III o IV según las definiciones de la AASM. Su uso ha crecido porque son más accesibles y cómodos para pacientes seleccionados.

¿Cuál es la diferencia en precisión e indicaciones entre ambos métodos?

En general, la polisomnografía ofrece la máxima precisión diagnóstica para AOS de cualquier grado1. Por ello es indispensable cuando se sospecha AOS leve o compleja, o si existen otras enfermedades del sueño concurrentes. Los estudios domiciliarios tienen buena sensibilidad para detectar AOS moderada a severa en pacientes con alta probabilidad pre-test1, pero pueden pasar por alto casos leves1 o no diferenciarlos bien. Las guías internacionales (por ejemplo AASM) recomiendan utilizar estudios de sueño en casa solo en pacientes cuidadosamente seleccionados: adultos con alto riesgo de AOS moderada-grave, sin comorbilidades importantes que puedan interferir (ej. insuficiencia cardiaca o pulmonar grave, trastornos neuromusculares, uso crónico de opioides, sospecha de otros trastornos respiratorios del sueño)1. Si el paciente no presenta esas condiciones de exclusión y tiene síntomas claros de AOS moderada-severa, un estudio domiciliario es una opción diagnóstica válida y más conveniente1. En cambio, se prefiere una PSG en un centro de sueño cuando el paciente tiene enfermedades cardiacas, pulmonares o neurológicas significativas, ha sufrido infarto o ACV, usa opioides, o hay indicios de trastornos de sueño distintos a la apnea1. También se recomienda PSG en laboratorio si los síntomas sugieren AOS leve o si un estudio domiciliario previo resultó negativo/inconcluso a pesar de alta sospecha clínica1. En resumen: el estudio en casa se reserva para casos de alta probabilidad y sin complicaciones, mientras que en cualquier situación dudosa o compleja, la polisomnografía es la vía adecuada.

A continuación, presentamos una comparación de ventajas y limitaciones de la polisomnografía versus los estudios simplificados:

  • Polisomnografía en laboratorio (PSG):
    • Ventajas: Es el método más completo y preciso para diagnosticar AOS1. Permite detectar otros trastornos del sueño durante la misma noche (p. ej. movimientos periódicos de piernas, parasomnias)1. El registro es continuo y de alta calidad, supervisado por personal técnico especializado que puede corregir problemas de inmediato1. Los resultados (índice de apnea-hipopnea, niveles de oxígeno, etapas de sueño, etc.) sirven para graduar la severidad con exactitud y planificar el tratamiento óptimo.
    • Desventajas: Es un estudio más costoso y de disponibilidad limitada en algunas regiones1 (lista de espera en centros de sueño). Requiere que el paciente acuda a dormir a una clínica, lo cual puede alterar su rutina o comodidad y provocar ansiedad en algunos casos1. Implica dormir conectado a varios sensores, lo que aunque no es doloroso, puede resultar incómodo o hacer que el sueño esa noche no sea totalmente habitual (aunque generalmente se obtienen suficientes datos). Aun con estas consideraciones, la mayoría de los pacientes logra dormir aceptablemente durante la PSG y el personal procura crear un ambiente lo más confortable posible. En general, los inconvenientes son menores en comparación con la valiosa información diagnóstica que se obtiene.
  • Estudio de sueño simplificado en casa (poligrafía domiciliaria):
    • Ventajas: Suele ser menos costoso que la PSG y más accesible1. Se realiza en la comodidad del hogar del paciente, en su cama y entorno habitual, lo que puede favorecer una noche de sueño más típica y menos nerviosismo1. Es un procedimiento menos invasivo: aunque porta sensores (cinta torácica, cánula nasal, pulsioxímetro), la cantidad de cables es menor que en la PSG, y no se requiere vigilancia presencial1. Todo esto hace que muchos pacientes lo encuentren más confortable y práctico.
    • Desventajas: Al registrar parámetros limitados, no detecta microdespertares ni estadios de sueño, por lo que puede subestimar la gravedad en algunos casos (por ejemplo, no contabiliza apneas breves que causan despertares sin desaturación significativa). Tiene menos sensibilidad para AOS leve1. Existe mayor riesgo de obtener resultados imprecisos o estudios no concluyentes, ya sea por colocación incorrecta de los sensores por parte del paciente o por pérdida de datos durante la noche1. No hay un técnico presente para reajustar electrodos si se despegan, etc., de modo que ocasionalmente es necesario repetir la prueba si la primera noche domiciliaria falla. Por estas razones, un resultado negativo en un estudio en casa no debe considerarse definitivo si la sospecha clínica de apnea es alta; en tal caso se aconseja realizar una PSG de confirmación1. Tampoco permite diagnosticar otros trastornos del sueño; si se sospechan, el estudio en casa sería insuficiente.

En resumen, la polisomnografía sigue siendo el método de elección para un diagnóstico completo, mientras que los estudios simplificados son una excelente herramienta en pacientes adecuadamente seleccionados. Ambos métodos, cabe decir, son procedimientos seguros y no invasivos – solo registran funciones del cuerpo durante el sueño, sin administrar ningún tratamiento en la noche diagnóstica. Los pacientes no deben temer a estas pruebas: el personal de salud explicará cómo colocarse los sensores (tanto en PSG como en estudios domiciliarios), y velará por la privacidad y bienestar durante todo el proceso. En el caso de la PSG, aunque dormir en un entorno distinto conectado a cables puede sonar intimidante, la mayoría de las personas se adaptan rápidamente esa noche. Perder el miedo al “estudio del sueño” es importante, pues estas pruebas aportan información crucial para cuidar la salud del paciente.

Flujo clínico: ¿cuándo referir a un especialista en sueño?

El abordaje diagnóstico de la apnea del sueño suele involucrar varios niveles de atención. A continuación, describimos el flujo típico desde la sospecha inicial hasta la confirmación diagnóstica y el manejo:

  1. Detección en atención primaria: Ante un paciente con síntomas sugestivos de AOS (como la somnolencia diurna, ronquidos crónicos, obesidad, etc.), el médico de primer contacto debe considerar la posibilidad de apnea. En esta etapa se indaga la historia y se pueden aplicar los cuestionarios de tamizaje (Berlín, STOP-Bang, Epworth, SACS) descritos antes. Si los cuestionarios indican riesgo alto de apnea o la clínica es muy sugestiva, no se debe demorar la confirmación5. Por el contrario, se le explica al paciente la necesidad de un estudio de sueño para diagnóstico definitivo. Si la sospecha es baja pero existen algunos síntomas, el médico podría optar por primero abordar factores contribuyentes (p. ej., pérdida de peso si hay obesidad, higiene del sueño) y reevaluar más adelante, pero teniendo en cuenta que la única forma de descartar o confirmar AOS con certeza es mediante un estudio del sueño.
  2. Referencia a medicina del sueño o realización del estudio: En muchos casos, el médico de cabecera referirá al paciente a una Unidad de Sueño o a un especialista en neumología/otorrino especializado en medicina del sueño. Esto es especialmente recomendable si el paciente tiene comorbilidades significativas, si es joven y sin factores de riesgo obvios (posible necesidad de estudiar otras causas), o si la presentación es atípica. En entornos donde estén disponibles, el médico también podría solicitar directamente un estudio domiciliario para agilizar el diagnóstico en pacientes de alto riesgo sin comorbilidades1. Por ejemplo, si un paciente cumple criterios para prueba en casa (STOP-Bang alto, sin enfermedades adicionales), un médico capacitado podría indicarle un equipo portátil y luego, con el resultado, decidir la referencia. En cualquier caso de duda diagnóstica, comorbilidades complejas o resultados negativos no concordantes con la clínica, se debe escalar a una polisomnografía en laboratorio 1. La referencia a un especialista también es pertinente cuando, además de diagnosticar, se anticipa que el paciente podría requerir tratamientos especializados (CPAP, dispositivos dentales, cirugía), ya que el especialista coordinará esos manejos.
  3. Confirmación diagnóstica: Tras el estudio de sueño (ya sea PSG o poligrafía), se analiza el registro y se establece el diagnóstico de AOS si cumple los criterios (principalmente un Índice de Apnea-Hipopnea elevado, típicamente ≥5 eventos por hora acompañado de síntomas, o ≥15 por hora aunque no haya muchos síntomas, según criterios estándar). El resultado también clasifica la apnea en leve, moderada o severa. Esta confirmación suele realizarla el especialista en sueño o el médico encargado del laboratorio. En una cita de seguimiento, se explicarán los resultados al paciente y, si se confirmó AOS, se discutirán las opciones de tratamiento apropiadas (por ejemplo, terapia con CPAP, dispositivos de avance mandibular, cambios de estilo de vida, etc., aunque ese tema excede este artículo).
  4. ¿Cuándo volver a repetir o profundizar en estudios? Si un estudio inicial en casa salió negativo o no concluyente pero el paciente tiene síntomas fuertes, se indica una polisomnografía para aclarar1. Asimismo, si una PSG fue negativa pero persiste alta sospecha clínica de AOS, se puede repetir el estudio (a veces con PSG más prolongada, o con técnicas especiales) 1. En algunos casos particulares, el especialista puede solicitar estudios adicionales, por ejemplo, una endoscopía del sueño inducido para evaluar la vía aérea en pacientes candidatos a cirugía, o estudios diurnos si se sospechan trastornos de somnolencia añadidos. Sin embargo, para la mayoría de pacientes, con una sola noche de estudio bien realizada es suficiente para diagnosticar la apnea y orientar el manejo.

En resumen, se debe referir a medicina del sueño o realizar estudios en todo paciente adulto con síntomas o cuestionarios positivos de AOS. No es adecuado “observar y esperar” indefinidamente, dado el impacto de la apnea no tratada en la salud. Si usted es profesional de la salud de primer nivel, remita a sus pacientes con sospecha fundada; y si usted es paciente o familiar, solicite ser evaluado si identifica las señales de alarma. La evaluación especializada no solo confirmará o descartará el diagnóstico, sino que abrirá la puerta a un tratamiento que puede transformar la calidad de vida y prevenir complicaciones.

Conclusión: Toma acción sin miedo

La apnea obstructiva del sueño es un trastorno frecuente y potencialmente serio, pero su diagnóstico hoy en día es más accesible y preciso que nunca. Reconocer los síntomas tempranamente – ronquidos, pausas al dormir, somnolencia diurna, entre otros – es el primer paso para buscar ayuda. A través de cuestionarios de tamizaje y, fundamentalmente, de los estudios de sueño (ya sea en casa o en un laboratorio), los médicos pueden confirmar el diagnóstico de AOS con confianza y orientar el tratamiento adecuado. Es comprensible que muchos pacientes sientan temor o ansiedad ante la idea de “dormir conectados a máquinas”, pero esperamos haber aclarado que estas pruebas son seguras, indoloras y se realizan para su beneficio. El llamado a la acción es claro: si sospecha que usted o un ser querido puede tener apnea del sueño, no postergue la consulta médica. Pregunte por las opciones de diagnóstico; perder el miedo al estudio del sueño es ganar en salud y tranquilidad. Un diagnóstico a tiempo de la AOS puede prevenir accidentes, mejorar el descanso, el estado de ánimo y proteger su corazón y cerebro a largo plazo. En definitiva, conocer el proceso diagnóstico –desde los síntomas iniciales hasta la polisomnografía– ayuda a tomar decisiones informadas. No dude en buscar evaluación especializada: su calidad de vida y la de su familia bien lo valen.Por último, si necesita más información o apoyo, consulte fuentes confiables. La American Academy of Sleep Medicine (AASM) ofrece recursos para pacientes, y en México el INER y otras instituciones tienen clínicas de sueño dedicadas. Dormir bien es parte esencial de estar saludable – hoy es un buen día para dar el primer paso y abordar cualquier problema de sueño pendiente.


Bibliografía:

American Academy of Sleep Medicine (2020). Una guía para que los pacientes comprendan la prueba de diagnóstico de la apnea obstructiva del sueño en adultos. AASM. aasm.org aasm.org

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Editor

La apnea obstructiva del sueño (AOS) es una enfermedad respiratoria crónica que afecta significativamente la calidad de vida y salud general de quienes la padecen. Aunque históricamente se ha considerado más frecuente en hombres, su manifestación en mujeres ha sido subestimada, en parte por una presentación clínica distinta y menos evidente. Factores como la menopausia, los cambios hormonales, la fatiga persistente o el insomnio dificultan su reconocimiento oportuno, aumentando el riesgo de complicaciones médicas evitables. Este artículo aborda cómo se presenta la AOS en mujeres, sus riesgos particulares y la necesidad de mejorar su detección.

Diferencias de género en la presentación clínica

Antes de la menopausia, la prevalencia de AOS es mayor en hombres. Sin embargo, después de los 50 años, las tasas en mujeres aumentan considerablemente. Esta variación se asocia a la disminución de estrógeno y progesterona, hormonas que influyen en el tono muscular de la vía aérea y en la regulación neurológica de la respiración durante el sueño12.

En las mujeres, la AOS suele expresarse mediante:

  • Fatiga persistente, incluso tras dormir muchas horas.
  • Cefaleas matutinas, asociadas a episodios de hipoxemia nocturna.
  • Cambios emocionales, como irritabilidad, ansiedad o síntomas depresivos, que pueden relacionarse con disrupciones del sueño y alteraciones del eje hipotálamo-hipófisis-adrenal.
  • Insomnio o sueño superficial, más común que la somnolencia excesiva observada en varones.

Esta sintomatología más difusa dificulta la sospecha clínica y lleva a diagnósticos erróneos como depresión, fibromialgia o trastornos de ansiedad.

El impacto de la menopausia

La menopausia es un factor clave en el aumento del riesgo de AOS en mujeres. La caída de estrógenos y progesterona contribuye a:

  • Pérdida del tono muscular faríngeo.
  • Incremento de grasa en la región cervical.
  • Cambios en la distribución del sueño REM.

Estos cambios fisiológicos elevan la susceptibilidad al colapso de la vía aérea superior. Además, existe una tendencia a la ganancia de peso y a la obesidad central, lo que agrava el riesgo respiratorio3.

Fatiga crónica y AOS: Una relación subestimada

La fatiga persistente es una queja común en mujeres con AOS, aunque a menudo no se relaciona con trastornos respiratorios. A pesar de dormir muchas horas, la fragmentación del sueño por apneas impide alcanzar fases profundas (N3) y REM, esenciales para la recuperación física y cognitiva4.

La literatura indica que muchas mujeres permanecen sin diagnóstico inicial por presentar síntomas “atípicos” o no reportar ronquidos evidentes. Algunos estudios estiman que más del 30% de las mujeres con AOS no son diagnosticadas en la primera evaluación clínica5. Esto refleja la necesidad de mayor sensibilidad en las herramientas de detección.

Riesgos específicos para la salud femenina

Más allá de los riesgos generales compartidos con los hombres (hipertensión, enfermedad cardiovascular, accidente cerebrovascular), las mujeres con AOS presentan complicaciones particulares:

  • Disfunción sexual: La hipoxia nocturna puede afectar la función hormonal y vascular, reduciendo la libido y la respuesta sexual.
  • Complicaciones en el embarazo: AOS durante la gestación se ha asociado con preeclampsia, parto prematuro y restricción del crecimiento fetal6.
  • Envejecimiento acelerado: La inflamación crónica y el estrés oxidativo generados por la AOS pueden contribuir al deterioro cognitivo y al envejecimiento celular prematuro, aunque esta relación aún está en investigación.

Obstáculos al diagnóstico

Varios factores explican por qué la AOS sigue infradiagnosticada en mujeres:

  1. Síntomas poco convencionales: En lugar de ronquidos o somnolencia evidente, predominan signos sutiles como insomnio o fatiga.
  2. Estigma sociocultural: Algunas mujeres normalizan el cansancio extremo o no priorizan la evaluación de su calidad de sueño.

Herramientas diagnósticas sesgadas: Cuestionarios como STOP-Bang o Epworth fueron validados principalmente en hombres y pueden no reflejar la sintomatología femenina7.

Recomendaciones clínicas y de autocuidado

Para los profesionales de salud:

  • Incluir preguntas dirigidas sobre insomnio, cefaleas matutinas y fatiga persistente en mujeres mayores de 40 años.
  • Considerar la evaluación con polisomnografía en mujeres posmenopáusicas con síntomas compatibles, incluso sin somnolencia reportada.
  • Adaptar herramientas como STOP-Bang con enfoque de género cuando sea posible.

Para pacientes:

  • Registrar síntomas como ronquidos, pausas respiratorias, fatiga inexplicable, insomnio o cambios emocionales.
  • Solicitar una valoración por medicina del sueño si se presentan dos o más de estos síntomas.

En caso de diagnóstico, mantener el uso regular del CPAP, ajustar el estilo de vida y evitar el uso de sedantes sin supervisión médica.

Conclusión

La AOS en mujeres sigue siendo una condición insuficientemente reconocida, con implicaciones importantes para la salud física, emocional y reproductiva. El enfoque clínico debe evolucionar hacia una perspectiva más inclusiva, que reconozca los síntomas menos convencionales y promueva la detección oportuna. Identificar y tratar esta patología en mujeres no solo mejora la calidad de vida, sino que reduce riesgos cardiovasculares y metabólicos a largo plazo.


Bibliografía

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  2. Gozal, D., Kheirandish-Gozal, L., Bhattacharjee, R., & Spruyt, K. (2021). Sleep-disordered breathing and menopause. Respiratory Physiology & Neurobiology, 283, 103535. https://doi.org/10.1016/j.resp.2020.103535
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La apnea obstructiva del sueño (AOS) es una enfermedad respiratoria crónica que afecta a millones de personas en todo el mundo, aunque muchas aún no saben que la padecen. Este trastorno, caracterizado por la obstrucción parcial o total de las vías respiratorias durante el sueño, interrumpe repetidamente la respiración, afectando gravemente la calidad del descanso y generando múltiples consecuencias para la salud.

¿Qué es la apnea obstructiva del sueño?

La AOS ocurre cuando los músculos de la garganta se relajan excesivamente durante el sueño, provocando el colapso de la faringe. Esto impide el paso normal del aire hacia los pulmones, lo que puede derivar en episodios de apnea (pausas respiratorias de al menos 10 segundos) o hipopnea (reducción parcial del flujo de aire). Estas interrupciones provocan una disminución en los niveles de oxígeno en la sangre y alertamientos cerebrales que fragmentan el sueño, aunque muchas veces pasan inadvertidos para quien los sufre.

¿Cuáles son sus síntomas?

Los síntomas de la AOS pueden dividirse en nocturnos y diurnos. Durante la noche, los signos más comunes incluyen ronquido habitual, pausas en la respiración observadas por terceros, despertares con sensación de asfixia o ahogo, y sueño inquieto. Por el día, los pacientes suelen presentar somnolencia excesiva, fatiga constante, dificultad para concentrarse, irritabilidad, cefaleas matutinas y bajo rendimiento laboral o escolar.

Síntomas de la AOS

Una característica alarmante de esta enfermedad es que muchas personas no reconocen estos síntomas como parte de un trastorno, lo que retrasa el diagnóstico. De hecho, estudios en México han revelado que hasta el 27% de la población adulta puede tener un alto riesgo de padecer AOS, especialmente aquellos con obesidad, hipertensión o entre los 40 y 60 años de edad.

¿Por qué es importante tratar la AOS?

No tratar la apnea del sueño no solo reduce la calidad de vida, sino que puede desencadenar complicaciones graves. La fragmentación del sueño y la hipoxemia intermitente (bajas repetidas de oxígeno en sangre) afectan al sistema cardiovascular, al metabolismo y al cerebro. Se ha demostrado que la AOS no tratada aumenta el riesgo de enfermedades como:

  • Hipertensión arterial sistémica
  • Infarto de miocardio
  • Accidente cerebrovascular
  • Diabetes tipo 2
  • Disfunción cognitiva y trastornos del estado de ánimo
  • Accidentes automovilísticos por somnolencia

Además, la presión negativa en el tórax al intentar respirar con la faringe obstruida puede alterar el ritmo cardíaco, elevar la presión arterial y comprometer la función cardíaca a largo plazo.

¿Cómo se diagnostica?

El diagnóstico de la AOS se basa en la historia clínica, cuestionarios de evaluación como el de Berlín o STOP-Bang, escala de somnolencia Epworth, puntajes de NoSAS, entre otras herramientas predictoras del sueño y estudios instrumentados del sueño. El estándar de oro es la polisomnografía, que registra la actividad cerebral, respiratoria y muscular durante la noche. Sin embargo, debido a su alto costo y limitada disponibilidad, hoy también se utilizan dispositivos portátiles que miden el flujo de aire, el esfuerzo respiratorio y la saturación de oxígeno en casa, como lo es la poligrafía respiratoria nocturna y puede realizarse de forma domiciliada, siendo una elección de estudio que depende de la valoración médica clínica.

¿Cuál es el tratamiento?

El tratamiento más eficaz para la AOS moderada o grave es el uso de dispositivos de presión positiva continua en las vías respiratorias (CPAP). Este aparato mantiene abierta la vía aérea durante el sueño, eliminando las apneas y mejorando notablemente la calidad del sueño y la salud general. También se pueden considerar cambios en el estilo de vida, como la pérdida de peso, ejercicio, evitar el consumo de alcohol y sedantes del sistema nervioso central y dormir de lado.

La apnea obstructiva del sueño no es simplemente “roncar fuerte” o “dormir mal”. Es un problema serio de salud pública que requiere atención oportuna. Si se identifican síntomas compatibles, es fundamental acudir al médico para una evaluación. El diagnóstico temprano y el tratamiento adecuado pueden cambiar la vida de una persona, mejorando no solo su descanso, sino también su salud cardiovascular, metabólica y mental. Dormir bien es vivir mejor: conocer la AOS es el primer paso para combatirla.


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Lista de síntomas nocturnos y diurnos asociados a la AOS https://saosmexico.org/lista-de-sintomas-nocturnos-y-diurnos-asociados-a-la-aos/?utm_source=rss&utm_medium=rss&utm_campaign=lista-de-sintomas-nocturnos-y-diurnos-asociados-a-la-aos https://saosmexico.org/lista-de-sintomas-nocturnos-y-diurnos-asociados-a-la-aos/#respond Wed, 25 Jun 2025 18:51:12 +0000 https://saosmexico.mx/?p=87 Introducción Los ronquidos son un fenómeno común, pero cuando se acompañan de otros síntomas, pueden ser señales de alerta de un trastorno más […]

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Introducción

Los ronquidos son un fenómeno común, pero cuando se acompañan de otros síntomas, pueden ser señales de alerta de un trastorno más grave: la apnea obstructiva del sueño (AOS). Esta condición, caracterizada por episodios recurrentes de cierre parcial o total de la vía aérea durante el sueño, afecta a millones de personas en México y está vinculada con consecuencias graves para la salud. En este artículo exploramos los síntomas nocturnos y diurnos asociados a la AOS y destacamos la importancia de buscar una evaluación médica temprana.

Síntomas nocturnos clave

  1. Ronquido habitual: Es el síntoma más reconocible, presente en el 50-60% de los casos. Se describe como ruido fuerte y vibratorio durante el sueño, a menudo molesto para compañeros de habitación.
  2. Apneas observadas: Pausas en la respiración durante el sueño, seguidas de ahogamientos o jadeos. Estas interrupciones pueden ocurrir varias veces por noche y son un indicador directo de obstrucción respiratoria.
  3. Despertares por falta de aire: Sensación de ahogo que interrumpe el sueño, reportada por el 10-15% de los pacientes.
  4. Insomnio: Dificultad para conciliar o mantener el sueño, relacionado con la fragmentación causada por las apneas.
  5. Micción nocturna (nicturia): Levantarse más de dos veces por noche para orinar, presente en el 30% de los casos. Esto se vincula con cambios en la presión intratorácica y liberación de hormonas durante los episodios de apnea.
  6. Sueño inquieto: Movimientos excesivos o conductas anormales durante la noche, resultado de la mala calidad del descanso.

Síntomas diurnos: más allá del sueño

  1. Somnolencia excesiva: La dificultad para mantenerse despierto durante actividades sedentarias (como leer o ver televisión) afecta al 16.4% de la población en México. Este síntoma incrementa el riesgo de accidentes viales y laborales.
  2. Fatiga y cansancio: A pesar de dormir horas suficientes, el sueño no reparador deja al cuerpo sin energía, afectando el rendimiento diario.
  3. Irritabilidad y cambios de humor: La privación de oxígeno y el estrés crónico alteran el estado emocional, vinculándose con depresión y ansiedad en el 20-30% de los casos.
  4. Problemas cognitivos: Disminución de la atención, memoria y capacidad de concentración, especialmente en adultos mayores.
  5. Cefaleas matutinas: Dolor de cabeza al despertar, presente en el 12-18% de los pacientes, causado por la acumulación de dióxido de carbono durante las apneas.
  6. Hipertensión arterial: La relación entre AOS y presión arterial elevada es bidireccional. La hipoxemia intermitente activa respuestas adrenérgicas que dañan el sistema cardiovascular.
  7. Reflujo gastroesofágico: El 50-75% de los pacientes experimenta reflujo nocturno debido a cambios en la presión intratorácica durante los episodios de apnea.

¿Por qué buscar ayuda médica?

La AOS no solo afecta la calidad de vida, sino que también incrementa el riesgo de enfermedades como la diabetes tipo 2, infartos y accidentes cerebrovasculares.

Además, su diagnóstico temprano permite intervenir con tratamientos efectivos, como el uso de CPAP (presión positiva continua en las vías respiratorias), que mejora la oxigenación y reduce las complicaciones a largo plazo.

Prevención y recomendaciones

  • Control de peso: La obesidad es un factor de riesgo clave. Un IMC ≥30 kg/m² duplica la probabilidad de AOS.
  • Evitar el alcohol y sedantes: Estos relajan los músculos de la garganta, agravando la obstrucción.
  • Cambiar la postura al dormir: Dormir de lado reduce el colapso de la vía aérea en comparación con la posición supina.
  • Evaluación clínica: Escalas como el Cuestionario de Berlín o la Escala de Somnolencia de Epworth ayudan a identificar el riesgo de AOS en etapas iniciales.

Los ronquidos, aunque comunes, no deben ignorarse si vienen acompañados de somnolencia diurna, fatiga o pausas respiratorias. Reconocer estos síntomas es el primer paso para prevenir consecuencias graves. Si identificas alguno de estos signos, acude a un especialista en trastornos del sueño. Tu salud depende de ello.


Reyes Zúñiga, M. M., Torres Fraga, M. G., Martínez Mellado, B. A., & Torres Olmedo, L. J. (2021). Apnea obstructiva del sueño: Un manual clínico para todos . México.
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