Diagnóstico de la apnea obstructiva del sueño en adultos: síntomas, cuestionarios y estudios del sueño

Resumen breve

La apnea obstructiva del sueño (AOS) es un trastorno común donde la respiración se detiene repetidamente durante el dormir. Su diagnóstico oportuno es clave para evitar complicaciones, pero muchos pacientes sienten incertidumbre o temor hacia los estudios de sueño. En este artículo explicamos de forma clara y basada en evidencia cómo se diagnostica la AOS en adultos: desde los síntomas clínicos sugestivos que alertan del problema, la evaluación inicial con historia clínica y cuestionarios de detección (Berlín, STOP-Bang, SACS, Epworth), hasta los métodos diagnósticos instrumentales disponibles, comparando la polisomnografía convencional con estudios simplificados domiciliarios. También describimos el flujo clínico de atención y cuándo es necesario acudir a un especialista en medicina del sueño. El objetivo es informar y tranquilizar: conocer el proceso diagnóstico de la AOS ayuda a los pacientes y sus familias a perder el miedo y buscar ayuda médica a tiempo.

Síntomas clínicos sugestivos de AOS

La AOS suele manifestarse con una tríada clásica de síntomas: ronquidos fuertes, pausas respiratorias observadas durante el sueño y somnolencia diurna excesiva9. No obstante, no todos los pacientes presentan todos estos síntomas y algunos roncadores pueden no tener apnea 9. Además de la tríada clásica, existen otros signos nocturnos y diurnos frecuentes de la AOS. Entre los síntomas nocturnos se incluyen despertares con sensación de ahogo o jadeo, interrupciones frecuentes del sueño, sueño inquieto o poco reparador, episodios de insomnio, nicturia (levantarse a orinar varias veces) e incluso reflujo gastroesofágico 9. Los síntomas diurnos abarcan cansancio o fatiga persistente, cefalea matutina, irritabilidad, dificultades de concentración o memoria, disminución de la libido e incluso cambios en el estado de ánimo9. En muchos casos, la pareja o familiares notan primero el problema por los ronquidos intensos o las pausas respiratorias. De hecho, especialistas del INER destacan que los síntomas de la apnea son relativamente fáciles de identificar, siendo característicos el ronquido crónico y ruidoso junto con pausas en la respiración al dormir 10. Estos signos de alarma, sumados a factores de riesgo como la obesidad, el cuello ancho, ser hombre y mayor de 40 años10, deben motivar una evaluación médica, ya que la AOS no tratada eleva el riesgo de accidentes de tráfico o laborales y problemas cardiovasculares10.

Evaluación inicial: historia clínica y cuestionarios

Ante la sospecha de AOS, el primer paso es una evaluación clínica exhaustiva. El médico recabará la historia del paciente, incluyendo sus síntomas específicos durante la noche y el día, hábitos de sueño, antecedentes familiares de apnea y factores de riesgo (como peso, circunferencia de cuello, consumo de alcohol o sedantes, etc.). Sin embargo, la sola historia clínica –incluso realizada por un especialista en sueño– no es completamente fiable, alcanzando apenas ~64% de sensibilidad para detectar AOS3. Por ello se apoyan en herramientas de tamizaje (screening): cuestionarios y escalas validadas que ayudan a identificar a los pacientes con mayor probabilidad de padecer apnea antes de proceder a estudios definitivos3. Estos cuestionarios de cribado no diagnostican por sí solos, pero son útiles para decidir quién debe someterse a un estudio del sueño5. Es importante recalcar que un diagnóstico formal de AOS nunca debe basarse únicamente en un cuestionario, sino que requiere pruebas objetivas del sueño1.

A continuación, describimos las principales herramientas de evaluación inicial para AOS en adultos, junto con sus características y dónde encontrarlas:

  • Cuestionario de Berlín: Es un cuestionario clásico de cribado de apnea del sueño, desarrollado a fines de los 90 (Netzer et al., 1999). Consta de 10 preguntas agrupadas en tres categorías: (1) presencia de ronquidos fuertes y apneas observadas, (2) somnolencia diurna excesiva y/o fatiga (incluyendo quedarse dormido conduciendo), y (3) antecedentes de hipertensión arterial o índice de masa corporal (IMC) > 305. Si un paciente resulta positivo en al menos 2 de las 3 categorías, se considera “alto riesgo” de AOS5. El cuestionario de Berlín es sencillo, validado en múltiples idiomas (incluido español)5 y está disponible públicamente (por ejemplo, en la publicación original de Netzer 1999 5 o en guías clínicas). Su sensibilidad y especificidad reportadas varían, con algunos estudios mostrando hasta ~86% de sensibilidad y 77% de especificidad para AOS moderada-grave5. Es útil en atención primaria y en poblaciones con sospecha de AOS para decidir la necesidad de estudios adicionales.
  • STOP-Bang: Es una herramienta mnemotécnica de 8 ítems derivada del ámbito perioperatorio, muy utilizada por su facilidad. Las siglas STOP-Bang corresponden (en inglés) a: Snoring (roncar), Tiredness (cansancio diurno), Observed apneas (apneas presenciadas), Pressure (hipertensión) + BMI (IMC elevado >35), Age (edad >50 años), Neck (cuello grueso ≥40 cm) y Gender (género masculino)4. Cada ítem afirmativo suma 1 punto; así el puntaje total va de 0 a 8. Un resultado de ≥3 puntos indica alto riesgo de AOS (alta sensibilidad ~93% para AOS moderada a severa)4, aunque con menor especificidad4. Puntajes más altos (≥5-6) aumentan la probabilidad de AOS grave con mayor especificidad4. El cuestionario STOP-Bang se puede obtener libremente (sitio oficial stopbang.ca o publicaciones de Chung et al., 2008). Está traducido al español y numerosos idiomas4. Su simplicidad (preguntas de sí/no) lo hace práctico en entornos clínicos; no obstante, un resultado negativo no descarta por completo la enfermedad, especialmente en casos leves, y siempre se debe correlacionar con la clínica.
  • Escala de Somnolencia de Epworth: Evalúa la somnolencia diurna del paciente mediante 8 preguntas acerca de la probabilidad de quedarse dormido en situaciones cotidianas (por ejemplo, sentado leyendo, viendo televisión, como pasajero en un coche, etc.). Cada ítem se puntúa de 0 (nunca se dormiría) a 3 (alta probabilidad de dormirse) según la percepción del paciente, sumando un máximo de 24 puntos. Un puntaje total >10 suele indicar somnolencia diurna anormal, y >12 sugiere somnolencia excesiva significativa6. Esta escala, desarrollada por Johns (1991), está ampliamente validada y recomendada para la valoración inicial de pacientes con sospecha de AOS6, incluso en atención primaria6. Es fácil de obtener (disponible en muchas fuentes, incluyendo instituciones del sueño y publicaciones; la versión original fue publicada en Sleep en 1991). Aunque no mide directamente la apnea, un Epworth elevado refuerza la indicación de realizar estudios de sueño, ya que la somnolencia es un síntoma cardinal en casos moderados a severos de AOS. Cabe mencionar que alrededor de un 30%–40% de pacientes con AOS pueden no reportar somnolencia importante9, por lo que un Epworth bajo no excluye la enfermedad si hay otros datos sugestivos.
  • Sleep Apnea Clinical Score (SACS): Conocido en español como Escala Clínica de Apnea del Sueño, es una regla de predicción clínica que integra hallazgos antropométricos y síntomas. El SACS combina la medición del cuello (en cm) con puntuaciones asignadas a ciertos factores: agrega 4 puntos si el paciente tiene hipertensión arterial, 3 puntos si reporta ronquido habitual (casi diario) y 3 puntos si hay apneas presenciadas por la pareja casi a diario6. Este puntaje se suma al perímetro cervical (valor numérico en cm) para dar una cifra total; según ésta, se clasifica el riesgo de AOS: por ejemplo, <43 sería bajo, 43–48 moderado, >48 alto riesgo (estos rangos pueden variar levemente según la fuente)6. El SACS ha mostrado aproximadamente 90% de sensibilidad y 63% de especificidad para detectar AOS6. En esencia, refleja cómo un cuello grande, hipertensión y síntomas típicos elevan la probabilidad de apnea. Esta herramienta proviene de estudios clínicos (Flemons et al., años 1990s) y aunque es menos conocida por pacientes, se utiliza en entornos especializados. Formularios SACS están disponibles en literatura médica y algunos sitios web de salud. Al igual que otros métodos, sirve para decidir la necesidad de pruebas del sueño6, pues combina fácilmente datos clínicos objetivos con síntomas.

Nota: Existen otros instrumentos y escalas (p. ej., el cuestionario STOP simple, la escala de Mallampati modificada para evaluar vía aérea, etc.), pero los mencionados arriba son los más difundidos en la práctica diaria para identificar AOS. Un resultado de alto riesgo en cualquiera de estos cuestionarios debe conducir a una confirmación diagnóstica con pruebas especializadas5. Por el contrario, un resultado de bajo riesgo no descarta completamente la apnea, especialmente si la sospecha clínica persiste; en esos casos el médico valorará cuidadosamente los siguientes pasos.

Métodos diagnósticos instrumentales: polisomnografía vs estudios simplificados

Confirmar el diagnóstico de apnea del sueño requiere estudios objetivos durante el sueño, ya que no es posible diagnosticarla con certeza solo con síntomas o cuestionarios1. Actualmente hay dos enfoques principales:

  • La polisomnografía nocturna (PSG), considerada el estándar de oro para diagnosticar AOS 5. Es un estudio completo realizado en un laboratorio o clínica de sueño, durante una noche de sueño monitoreado. En la PSG, se conectan múltiples sensores al paciente para registrar simultáneamente la actividad cerebral (electroencefalograma), movimientos oculares, tono muscular, frecuencia cardiaca, esfuerzo respiratorio (movimientos toracoabdominales), flujo de aire nasal/bucal, nivel de oxígeno en sangre (oximetría) y movimientos de extremidades2. Todo esto permite detectar no solo apneas e hipopneas, sino también microespertares, cambios en las etapas del sueño y otros trastornos (por ejemplo, movimientos periódicos de piernas, arritmias, incluso otras condiciones de sueño). El paciente duerme en una habitación especial mientras un técnico de sueño supervisa los registros en tiempo real.
  • Los estudios de sueño simplificados (también llamados poligrafía respiratoria domiciliaria o estudios de apnea en casa). Son equipos portátiles más sencillos que el paciente puede usar en su hogar para registrar durante la noche algunos parámetros fundamentales, principalmente: respiración (flujo de aire por una cánula nasal, esfuerzos torácicos/abdominales), saturación de oxígeno y frecuencia cardiaca. Algunos dispositivos también registran la posición corporal o ronquidos. A diferencia de la PSG, estos estudios típicamente no incluyen el electroencefalograma, por lo que no identifican las etapas de sueño ni los microdespertares con precisión (infieren eventos por tiempo total de registro). Debido a que miden menos variables, se clasifican como dispositivos de tipo III o IV según las definiciones de la AASM. Su uso ha crecido porque son más accesibles y cómodos para pacientes seleccionados.

¿Cuál es la diferencia en precisión e indicaciones entre ambos métodos?

En general, la polisomnografía ofrece la máxima precisión diagnóstica para AOS de cualquier grado1. Por ello es indispensable cuando se sospecha AOS leve o compleja, o si existen otras enfermedades del sueño concurrentes. Los estudios domiciliarios tienen buena sensibilidad para detectar AOS moderada a severa en pacientes con alta probabilidad pre-test1, pero pueden pasar por alto casos leves1 o no diferenciarlos bien. Las guías internacionales (por ejemplo AASM) recomiendan utilizar estudios de sueño en casa solo en pacientes cuidadosamente seleccionados: adultos con alto riesgo de AOS moderada-grave, sin comorbilidades importantes que puedan interferir (ej. insuficiencia cardiaca o pulmonar grave, trastornos neuromusculares, uso crónico de opioides, sospecha de otros trastornos respiratorios del sueño)1. Si el paciente no presenta esas condiciones de exclusión y tiene síntomas claros de AOS moderada-severa, un estudio domiciliario es una opción diagnóstica válida y más conveniente1. En cambio, se prefiere una PSG en un centro de sueño cuando el paciente tiene enfermedades cardiacas, pulmonares o neurológicas significativas, ha sufrido infarto o ACV, usa opioides, o hay indicios de trastornos de sueño distintos a la apnea1. También se recomienda PSG en laboratorio si los síntomas sugieren AOS leve o si un estudio domiciliario previo resultó negativo/inconcluso a pesar de alta sospecha clínica1. En resumen: el estudio en casa se reserva para casos de alta probabilidad y sin complicaciones, mientras que en cualquier situación dudosa o compleja, la polisomnografía es la vía adecuada.

A continuación, presentamos una comparación de ventajas y limitaciones de la polisomnografía versus los estudios simplificados:

  • Polisomnografía en laboratorio (PSG):
    • Ventajas: Es el método más completo y preciso para diagnosticar AOS1. Permite detectar otros trastornos del sueño durante la misma noche (p. ej. movimientos periódicos de piernas, parasomnias)1. El registro es continuo y de alta calidad, supervisado por personal técnico especializado que puede corregir problemas de inmediato1. Los resultados (índice de apnea-hipopnea, niveles de oxígeno, etapas de sueño, etc.) sirven para graduar la severidad con exactitud y planificar el tratamiento óptimo.
    • Desventajas: Es un estudio más costoso y de disponibilidad limitada en algunas regiones1 (lista de espera en centros de sueño). Requiere que el paciente acuda a dormir a una clínica, lo cual puede alterar su rutina o comodidad y provocar ansiedad en algunos casos1. Implica dormir conectado a varios sensores, lo que aunque no es doloroso, puede resultar incómodo o hacer que el sueño esa noche no sea totalmente habitual (aunque generalmente se obtienen suficientes datos). Aun con estas consideraciones, la mayoría de los pacientes logra dormir aceptablemente durante la PSG y el personal procura crear un ambiente lo más confortable posible. En general, los inconvenientes son menores en comparación con la valiosa información diagnóstica que se obtiene.
  • Estudio de sueño simplificado en casa (poligrafía domiciliaria):
    • Ventajas: Suele ser menos costoso que la PSG y más accesible1. Se realiza en la comodidad del hogar del paciente, en su cama y entorno habitual, lo que puede favorecer una noche de sueño más típica y menos nerviosismo1. Es un procedimiento menos invasivo: aunque porta sensores (cinta torácica, cánula nasal, pulsioxímetro), la cantidad de cables es menor que en la PSG, y no se requiere vigilancia presencial1. Todo esto hace que muchos pacientes lo encuentren más confortable y práctico.
    • Desventajas: Al registrar parámetros limitados, no detecta microdespertares ni estadios de sueño, por lo que puede subestimar la gravedad en algunos casos (por ejemplo, no contabiliza apneas breves que causan despertares sin desaturación significativa). Tiene menos sensibilidad para AOS leve1. Existe mayor riesgo de obtener resultados imprecisos o estudios no concluyentes, ya sea por colocación incorrecta de los sensores por parte del paciente o por pérdida de datos durante la noche1. No hay un técnico presente para reajustar electrodos si se despegan, etc., de modo que ocasionalmente es necesario repetir la prueba si la primera noche domiciliaria falla. Por estas razones, un resultado negativo en un estudio en casa no debe considerarse definitivo si la sospecha clínica de apnea es alta; en tal caso se aconseja realizar una PSG de confirmación1. Tampoco permite diagnosticar otros trastornos del sueño; si se sospechan, el estudio en casa sería insuficiente.

En resumen, la polisomnografía sigue siendo el método de elección para un diagnóstico completo, mientras que los estudios simplificados son una excelente herramienta en pacientes adecuadamente seleccionados. Ambos métodos, cabe decir, son procedimientos seguros y no invasivos – solo registran funciones del cuerpo durante el sueño, sin administrar ningún tratamiento en la noche diagnóstica. Los pacientes no deben temer a estas pruebas: el personal de salud explicará cómo colocarse los sensores (tanto en PSG como en estudios domiciliarios), y velará por la privacidad y bienestar durante todo el proceso. En el caso de la PSG, aunque dormir en un entorno distinto conectado a cables puede sonar intimidante, la mayoría de las personas se adaptan rápidamente esa noche. Perder el miedo al “estudio del sueño” es importante, pues estas pruebas aportan información crucial para cuidar la salud del paciente.

Flujo clínico: ¿cuándo referir a un especialista en sueño?

El abordaje diagnóstico de la apnea del sueño suele involucrar varios niveles de atención. A continuación, describimos el flujo típico desde la sospecha inicial hasta la confirmación diagnóstica y el manejo:

  1. Detección en atención primaria: Ante un paciente con síntomas sugestivos de AOS (como la somnolencia diurna, ronquidos crónicos, obesidad, etc.), el médico de primer contacto debe considerar la posibilidad de apnea. En esta etapa se indaga la historia y se pueden aplicar los cuestionarios de tamizaje (Berlín, STOP-Bang, Epworth, SACS) descritos antes. Si los cuestionarios indican riesgo alto de apnea o la clínica es muy sugestiva, no se debe demorar la confirmación5. Por el contrario, se le explica al paciente la necesidad de un estudio de sueño para diagnóstico definitivo. Si la sospecha es baja pero existen algunos síntomas, el médico podría optar por primero abordar factores contribuyentes (p. ej., pérdida de peso si hay obesidad, higiene del sueño) y reevaluar más adelante, pero teniendo en cuenta que la única forma de descartar o confirmar AOS con certeza es mediante un estudio del sueño.
  2. Referencia a medicina del sueño o realización del estudio: En muchos casos, el médico de cabecera referirá al paciente a una Unidad de Sueño o a un especialista en neumología/otorrino especializado en medicina del sueño. Esto es especialmente recomendable si el paciente tiene comorbilidades significativas, si es joven y sin factores de riesgo obvios (posible necesidad de estudiar otras causas), o si la presentación es atípica. En entornos donde estén disponibles, el médico también podría solicitar directamente un estudio domiciliario para agilizar el diagnóstico en pacientes de alto riesgo sin comorbilidades1. Por ejemplo, si un paciente cumple criterios para prueba en casa (STOP-Bang alto, sin enfermedades adicionales), un médico capacitado podría indicarle un equipo portátil y luego, con el resultado, decidir la referencia. En cualquier caso de duda diagnóstica, comorbilidades complejas o resultados negativos no concordantes con la clínica, se debe escalar a una polisomnografía en laboratorio 1. La referencia a un especialista también es pertinente cuando, además de diagnosticar, se anticipa que el paciente podría requerir tratamientos especializados (CPAP, dispositivos dentales, cirugía), ya que el especialista coordinará esos manejos.
  3. Confirmación diagnóstica: Tras el estudio de sueño (ya sea PSG o poligrafía), se analiza el registro y se establece el diagnóstico de AOS si cumple los criterios (principalmente un Índice de Apnea-Hipopnea elevado, típicamente ≥5 eventos por hora acompañado de síntomas, o ≥15 por hora aunque no haya muchos síntomas, según criterios estándar). El resultado también clasifica la apnea en leve, moderada o severa. Esta confirmación suele realizarla el especialista en sueño o el médico encargado del laboratorio. En una cita de seguimiento, se explicarán los resultados al paciente y, si se confirmó AOS, se discutirán las opciones de tratamiento apropiadas (por ejemplo, terapia con CPAP, dispositivos de avance mandibular, cambios de estilo de vida, etc., aunque ese tema excede este artículo).
  4. ¿Cuándo volver a repetir o profundizar en estudios? Si un estudio inicial en casa salió negativo o no concluyente pero el paciente tiene síntomas fuertes, se indica una polisomnografía para aclarar1. Asimismo, si una PSG fue negativa pero persiste alta sospecha clínica de AOS, se puede repetir el estudio (a veces con PSG más prolongada, o con técnicas especiales) 1. En algunos casos particulares, el especialista puede solicitar estudios adicionales, por ejemplo, una endoscopía del sueño inducido para evaluar la vía aérea en pacientes candidatos a cirugía, o estudios diurnos si se sospechan trastornos de somnolencia añadidos. Sin embargo, para la mayoría de pacientes, con una sola noche de estudio bien realizada es suficiente para diagnosticar la apnea y orientar el manejo.

En resumen, se debe referir a medicina del sueño o realizar estudios en todo paciente adulto con síntomas o cuestionarios positivos de AOS. No es adecuado “observar y esperar” indefinidamente, dado el impacto de la apnea no tratada en la salud. Si usted es profesional de la salud de primer nivel, remita a sus pacientes con sospecha fundada; y si usted es paciente o familiar, solicite ser evaluado si identifica las señales de alarma. La evaluación especializada no solo confirmará o descartará el diagnóstico, sino que abrirá la puerta a un tratamiento que puede transformar la calidad de vida y prevenir complicaciones.

Conclusión: Toma acción sin miedo

La apnea obstructiva del sueño es un trastorno frecuente y potencialmente serio, pero su diagnóstico hoy en día es más accesible y preciso que nunca. Reconocer los síntomas tempranamente – ronquidos, pausas al dormir, somnolencia diurna, entre otros – es el primer paso para buscar ayuda. A través de cuestionarios de tamizaje y, fundamentalmente, de los estudios de sueño (ya sea en casa o en un laboratorio), los médicos pueden confirmar el diagnóstico de AOS con confianza y orientar el tratamiento adecuado. Es comprensible que muchos pacientes sientan temor o ansiedad ante la idea de “dormir conectados a máquinas”, pero esperamos haber aclarado que estas pruebas son seguras, indoloras y se realizan para su beneficio. El llamado a la acción es claro: si sospecha que usted o un ser querido puede tener apnea del sueño, no postergue la consulta médica. Pregunte por las opciones de diagnóstico; perder el miedo al estudio del sueño es ganar en salud y tranquilidad. Un diagnóstico a tiempo de la AOS puede prevenir accidentes, mejorar el descanso, el estado de ánimo y proteger su corazón y cerebro a largo plazo. En definitiva, conocer el proceso diagnóstico –desde los síntomas iniciales hasta la polisomnografía– ayuda a tomar decisiones informadas. No dude en buscar evaluación especializada: su calidad de vida y la de su familia bien lo valen.Por último, si necesita más información o apoyo, consulte fuentes confiables. La American Academy of Sleep Medicine (AASM) ofrece recursos para pacientes, y en México el INER y otras instituciones tienen clínicas de sueño dedicadas. Dormir bien es parte esencial de estar saludable – hoy es un buen día para dar el primer paso y abordar cualquier problema de sueño pendiente.


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